Desde que somos muy pequeñitos, la sociedad nos ha ido inculcando de manera muy consciente las cosas que «debían» gustarnos a los niños y a las niñas. Muchas personas llevan tiempo intentado derribar todos estos estereotipos y poco a poco se van dando pasos con el fin de que a los más pequeños se les eduque en una total igualdad y en la libertad de poder elegir las cosas que les gusten o no.

El objetivo es que la publicidad no sea discriminatoria

Todos hemos visto en televisión a lo largo de décadas y décadas que los anuncios de muñecas siempre iban dirigidos hacia las niñas, mientras que los de los coches teledirigidos tenían como objetivo llegar a los niños. Las cocinitas también son un buen ejemplo de que a las niñas se les asignan los cuidados y las tareas del hogar desde muy pequeñas. Por todas estas cosas, a partir del 1 de diciembre han quedado prohibidos los anuncios sexistas.

A partir de ahora, por suerte, ya no veremos presentadas en la publicidad a las niñas sexualizadas. El Ministerio de Consumo con la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) y Autocontrol ha sido el responsable de que esto entrase en vigor con el fin de acabar de una vez por todas con los roles de género. Las niñas ya no podrán asociarse solo a los cuidados en la publicidad ni los niños solo a los juguetes de acción.

Este nuevo código de autorregulación ha entrado en vigor para sustituir al de 2005 y ha sido un acuerdo al que ha llegado el Gobierno con el gremio del sector publicitario. La prioridad de este trato es que no se veje ni se discrimine a las niñas por el simple hecho de ser mujeres, con el fin de que la publicidad dirigida a los niños sea más igualitaria y no en función a su género de nacimiento.

El lenguaje utilizado tendrá que ser inclusivo

Los juguetes ya no podrán tener la indicación de si son para niño o para niña y tampoco podrán asociarse el color rosa para ellas ni el azul para ellos. Además, el lenguaje que se utilice en los anuncios tendrá que ser inclusivo. De momento, tendremos que esperar para saber qué efectos y qué impacto tiene esto en la sociedad, a pesar de que ya se sabe que serán positivos.

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Fuente: El País