Paula, médico-estético uruguaya de 37 años de edad, llegaba a nuestro restaurante del amor favorito definiéndose como «loca» y reconociendo que le atraía «el psicópata», pero siempre se había fijado en la personalidad. Sin embargo, exrpesaba: «cuando voy al gimnasio, siempre me pide el número el más feo. ¿Por qué tiene que venir el enanito feo? Pobrecito, no es por desprestigiar… ¿Por qué no me puede pedir el teléfono aquel que está allá? Guapos, tengan más de iniciativa».

Su cita era Rodrigo, un chef argentino de 40 años residente en Andorra al que le gustaban «las mujeres exuberantes que llamaran la atención» porque consideraba que él mismo lo hacía. Paula cumplía su perfil: «es bastante impactante. Wow… uno viene con muchas expectativas y al verla flasheé fuerte«. Ella, por su parte, de primeras no le convenció: «el cuerpo está bien, la altura está muy bien (…) de cara se ve muy agradable. No lo vi interesante».

Mujeriegos no, mujeriegos sí…

Ya en la mesa, hablaron sobre sus relaciones pasadas: Paula le contó que tenía un hijo de 14 años y no había tenido ninguna relación desde que se quedara viuda a los 26 años. Rodrigo tenía una hija de 10 años que vivía en Argentina junto a su madre.

La uruguaya se dejó llevar por los estereotipos en cuanto a los argentinos: «Me dan miedo los argentinos, no es por denigrar a los argentinos porque puede haber gente buena y simpática, simpáticos son, pero tienen fama de mujeriegos«, decía Paula en una sala aparte, ya que tenía la impresión de que Rodrigo era un «picaflor».

Paula quiso saber qué pensaba él de la bisexualidad, porque le gustaba «un hombre que fuera muy hombre» y «conservador», le explicaba. «No me gusta un hombre que tenga inclinaciones raras«, le contó, a lo que Rodrigo quiso saber a qué se refería. «Que le gusten los hombres. Prefiero un hombre mujeriego a uno al que le gusten los hombres«, le contaba.

Amistad solo si la mujer es «marimacha y fea»

Más adelante, Rodrigo le preguntó si había estado con alguien durante este tiempo. Ella reconocía que le gustaría «volver a sentir esa chispita» y «tener a alguien para divertirse y salir». Él le comentó que podía hacerlo con amigos, a lo que ella respondió que «no salía con amigos porque se enamoran».

«La mujer no puede tener amigos. Para que una mujer pueda tener amigos tiene que ser marimacha y fea. Yo no digo que yo sea bonita, pero marimacha no soy. Soy normal», explicó. La decisión final… mejor la véis con vuestros propios ojos.

AQUÍ OS DEJAMOS EL VÍDEO COMPLETO DE LA CITA:

¿Qué os ha parecido la cita entre Paula y Rodrigo?

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Fuente: cuatro

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