Muchas personas que han fantaseado en algún momento de su vida con hacer un «simpa», pero lo cierto es que a la hora de verdad es más que común echarse para atrás. A pesar de ello, hay gente que lleva la fantasía hasta el último momento y se arriesga a hacerlo. En ese instante, pueden suceder dos cosas: que te salgas con la tuya o que te pillen y te hagan pasar un buen bochorno.

Uno de estos casos, en los que todo sale mal, se ha hecho viral en las redes sociales y lo ha contado la camarera de un restaurante. Su nombre es Estela (@EstelaMiralles) y ha sido mediante su cuenta de Twitter donde ha mostrado todos los detalles de la conversación que evidencia el simpa. «Unos chavales me han hecho un simpa. Chavales con reserva y número de teléfono. Les he llamado, al no responder les he enviado un WhatsApp», comenzó diciendo.

«Usaron mi móvil y mi correo», se excusaron torpemente

Cuando Estela se puso en contacto con el teléfono que los chicos habían dejado, respondieron: «Creo que le han dado un número falso». En lo que no cayeron es en que el restaurante los había llamado para confirmar la reserva y habían hablado con ellos anteriormente. «Ya veo el problema, usaron mi móvil y mi correo para reservar», dijo haciéndose el orejas a pesar de la pillada.

Ante la petición de que asistiese al restaurante para pagar la cuenta, la persona que había al otro lado del teléfono continuó con su mentira: «Yo ahora mismo me encuentro en el trabajo en la otra punta de España. Pongan mi número en la lista negra si es necesario, pero yo no tengo nada que ver». El cliente acabó inventándose: «Soy el tío del que ha reservado».

La camarera se puso seria y dijo: «A ver, Luis, cómo te lo explico. Si eres tú, tus hijos, tus sobrinos o amigos los datos que tenemos son los tuyos. Si quieres lo mandas aquí, si no, la denuncia va a ir para ti». El tal Luis continuó con su mentira: «Entonces ya les digo y les mando con su padre, que es guardia civil».

«Págame y vete», dijo la camarera

Al final, la chica contó que Luis terminó presentándose en el local para pagar la deuda que tenía con el restaurante: «Luis se decide a venir, temblando como un cascabel y contándome una historia sobre que es de Alemania y se pensaba que con la reserva se cobraba automáticamente la cuenta. Luis, por favor, no agotes mi paciencia. Págame y vete».

«Verte la lágrima caer y el temblor de los nervios me ha hecho la tarde, espero que la próxima se conecten tus neuronas, si lees esto, un saludo», terminó diciendo Estela ante la situación que le tocó vivir en su puesto de trabajo. La conversación ha tenido tanto éxito en Twitter que ya ha superado los más de 17.000 likes y ha sido compartida hasta en casi 2.000 ocasiones.

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Fuente: La Vanguardia

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