Desde que Miguel Herrán ganó el Goya a mejor actor revelación en el año 2016 por su trabajo en la película ‘A cambio de nada’, ha estado más que presente en los medios de comunicación. Un año después, el intérprete fichó por ‘La casa de papel’ y su carrera se disparó por completo. Con el petardazo de la serie sus seguidores en Instagram comenzaron a aumentar por millones.

Después de cinco intensas temporadas, la serie de Netflix puso fin el pasado mes de diciembre, pero todos los protagonistas ya han lanzado o están trabajando en sus siguientes proyectos. En el caso de Herrán, acaba de estrenar la película ‘Modelo 77’, donde interpreta a un joven preso de la época de la transición. Todo apunta a que el largo tendrá varias nominaciones en los próximos premios Goya.

«Derivó en episodios de depresión brutales», ha contado Miguel Herrán

El actor ha protagonizado últimamente la portada de la revista Esquires donde ha contado uno de los mayores imprevistos que sucedió antes de rodar su última película. Alberto Rodríguez, el director del largo, al ver su cuerpo tan musculado le dijo que no correspondía al papel que interpretada, ya que en la época no era habitual que los hombres estuviesen tan fuertes. Ahora, Miguel Herrán ha contado cómo fue.

«Al encontrarnos físicamente un mes antes del rodaje, me vio y se sorprendió. Me pidió que bajara unos 12 kilos: algo imposible de conseguir en cuatro semanas cuando, prácticamente, no hay grasa corporal. Y después de aquello vino todo lo demás», explicó el actor. «Me obsesioné con no comer y con hacer mucho ejercicio cardiovascular para matar a mis músculos. No desayunaba, no comía y me iba cuatro horas a correr, a saltar a la comba, a boxear sin golpear al saco», ha dicho después.

El actor ha contado que se obsesionó con perder peso y las consecuencias fueron brutales: «Aquello derivó en episodios de depresión brutales que me llevaron a pedir al director que cogiera a otro o a pensar, incluso, en ingresar en un hospital y que me alimentaran a base de suero para conseguir que mi musculatura se atrofiara». Además, ha añadido: «Llegué a detener hasta cinco veces la grabación de una secuencia para vomitar bilis a escondidas de todo el equipo».

«Te puedes llegar a morir», le dijeron en el hospital

Cuando el actor llegó al hospital, se encontró con que su situación era más que preocupante: «Fuimos al médico y en el hospital me dijeron: ‘Miguel, los ácidos se están comiendo las paredes de tu propio estómago, te estás generando una úlcera, te puedes llegar a morir. ¡Tienes que comer!'». El actor ha desvelado cómo se alimentaba: «Con gazpacho y una loncha de pavo y por las noches me tomaba una lata de atún al natural».

«Perdí hasta las ganas de vivir. ¡Es que no quería ni hacer una película! pero al final mi cuerpo se adaptó, empecé a perder peso como una bestia y empezamos a construir el personaje», ha contado Miguel para la popular revista. Por suerte, finalmente el proyecto salió bien y su salud estuvo a salvo: «Supongo que lo que me salvó fue pensar en lo maravilloso que era el proyecto y el equipo humano que lo hacía posible».

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Fuente: Europa FM