Todos los que estamos pasando nuestros ojos por estas líneas, muy probablemente, sabemos que Internet presenta el caldo de cultivo perfecto para las teorías de la conspiración más locas que la humanidad pueda imaginar (y que, de hecho, imagina).

Siempre se han hablado de teorías de la conspiración, pero con el tema de la pandemia y el auge masico de las redes sociales, esto parece que se ha multiplicado todavía más hasta puntos que rozan ya lo preocupante.

Conspiraciones y conspiranoicos

Eso sí, dejando de lado los temas de la salud, uno de los tipos de teoría más populares de siempre ha sido el de los viajeros del tiempo. A lo largo de los años, de hecho, muchas fotografías e incluso pinturas antiguas han «reflejado» y «evidenciado» la presencia de viajeros temporales.

Por lo general (y como se ha demostrado en muchas ocasiones), esto no son más que coincidencias que nuestro sesgo de confirmación acaba de completar para hacernos ver lo que queremos ver, pero eso no quita que haya casos de lo más llamativos. Y hoy os traemos uno de ellos.

Viajera en el tiempo sobre óleo

Y es que el cuadro The Expected One (La esperada) creado en 1860 por el pintor austríaco Ferdinand Georg Waldmüller, está siendo protagonista estos últimos días de la teoría conspiranoica de moda.

En la pintura, como podréis apreciar vosotros mismos, se ve a una mujer caminando por un sendero mientras, más adelante, un joven la espera con una flores para sorprenderla. Hasta ahí, todo de lo más normal. La cosa es que, si os fijáis en las manos de la muchacha, parece que sostenga un objeto negro cuadrado que agarra colocando los pulgares encima. Pues eso, amigos y amigas, ha sido algo que mucha gente ha señalado como la prueba inequívoca de que la mujer está sosteniendo un iPhone entre sus manos.

La explicación

El revuelo que ha levantado esta imagen entre los más ‘escépticos’ ha sido demencial, pero, ¿de verdad está justificado? Pues, como ya os podréis imaginar, la respuesta es que no. Y es que, en realidad, lo que sostiene la joven entre sus manos no es más que un pequeño libro de oraciones. De hecho, de una de sus manos cuelga un rosario que completaría el ‘kit de rezo’ que lleva.

«La niña en esta pintura de Waldmüller no está jugando con su nuevo iPhone X, sino que se va a la iglesia con un pequeño libro de oraciones en sus manos», explicaba el experto en arte Gerald Weinpolter al New York Post.

«El gran cambio social es que en 1850 o 1860, todos los espectadores habrían identificado el elemento en el que la niña está absorta como un himnario o un libro de oraciones. Hoy, nadie podría dejar de ver el parecido con la escena de una adolescente absorta en las redes sociales en su teléfono inteligente», explicó también Peter Russell, un oficial retirado del gobierno local de Glasgow y uno de los que ha propiciado este debate en redes sociales al compartir la imagen.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto?

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Fuente: 20 minutos.