Corría el año 2015 cuando la revista Nature Neuroscience publicó el estudio ‘La recuperación induce el olvido adaptativo de recuerdos competitivos a través de la supresión de patrones corticales’. Por aquel entonces, un usuario de Twitter no pudo evitar comparar ese documento con un capítulo de Los Simpson en el que Homer le dice a Marge lo siguiente: “¿Recuerdas cuando hice ese curso de fabricación de vino en casa y olvidé cómo conducir? (…). Cada vez que aprendo algo nuevo, hace desaparecer algo viejo de mi cabeza”.

Este post fue suficiente para que, a partir de entonces, este efecto cognitivo quedase bautizado popularmente como el ‘Efecto Homer Simpson’. Y ahora os preguntaréis: ¿en qué consiste exactamente este efecto? Pues ahora os lo contamos.

De nuevo, ‘Los Simpson’ «prediciendo» el futuro

Aquel estudio estuvo dirigido por la doctora Maria Wimber, quien observó, mediante resonancia magnética y diversos ensayos clínicos, que la adquisición de nuevos recuerdos visuales estaba directamente relacionado con la eliminación de otros recuerdos similares más antiguos.

Por simplificarlo un poco: cuando queremos recordar una cosa, con tal de economizar un poco el ‘espacio’, el cerebro busca un recuerdo similar al nuevo y lo reemplaza, al menos de forma parcial. Este mecanismo es inconsciente y, por lo tanto, no es que podamos gestionar nuestro cerebro como si fuese el archivador de Windows. Lo que sí parece es que, esta optimización, aprendemos «mejor».

Lo mejor para entender esto (y casi todo en esta vida) es con un ejemplo: llevas toda la vida haciéndote el nudo de la corbata de una forma concreta. Un buen día, alguien te enseña un mejor método y empiezas a hacerlo así. Al acostumbrarte, pasado un tiempo, es posible que tengas dificultades para recordar el método «antiguo». Y eso se debe a que, probablemente, tu cerebro ha hecho una optimización del nudo.

Se trata de un mecanismo adaptativo que correlaciona directamente conocer algo nuevo con olvidar algo similar anterior: a más velocidad aprendemos, más rápido se olvida lo otro que conocíamos. Según el estudio, esto se hace para codificar de la mejor forma posible la información más óptima y relevante.

El estudio también se percató de que este mecanismo «falla» con mayor frecuencia en personas que sufren de esquizofrenia y de  trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Toda esta información es muy útil de cara a estudiar el funcionamiento de estas patologías y, por tanto, a poder acercarse a posibles tratamientos.





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Fuente: Mens Health.

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