María, vigilante de seguridad de 38 años de edad, se definía como una persona «muy extrovertida y simpática» que se amoldaba a cualquier situación. Llegaba al restaurante con muy buenas sensaciones «para encontrar el amor verdadero de una vez por todas» y algo profundo.

Su cita era Francisco, empresario de 45 años que aseguraba, por encima de todo, cuidar y respetar a su pareja: «Me encanta proteger a la persona con la que estoy, interesarme por ella, cuidarla, ser un caballero con ella, guardarle respeto siempre». Él, muy seguro de sí mismo, afirmaba haber tenido suerte con su genética: «Gracias a mis pares me conservo así».

Él se dejó llevar por la primera impresión

A María le había parecido un hombre «muy atractivo y muy apuesto«; sin embargo, Francisco no pensaba lo mismo de ella y en una sala aparte soltaba: «Madre mía, tierra trágame. Para mí la primera impresión es me llena o no me llena. Me transmite o no me transmite. Ni fea ni guapa, normal, la manera de hablar tampoco me ha gustado». A lo largo de la cita, lo iba a dejar muy claro…

Ya en la mesa, ambos conversaron de deporte y cine, coincidieron en que a ambos les gustaba ir a la playa… pero Francisco se cerró en banda y apenas respondía a las preguntas de su cita, provocando momentos bastante incómodos. Él lo argumentaba así: «Yo soy de poco hablar, cuando me gusta alguien habló más, me lanzo más y soy más extrovertido, pero sino soy muy introvertido. Me cuesta pero no lo hago queriendo. O me llena o no me llena«.

De donde no hay, no se puede sacar

María seguía intentando sacarle conversación preguntándole qué le gustaba de una mujer. Ella, al ver su actitud, lo tenía clarísimo: «Yo estoy buscando el amor verdadero y si veo que la persona no tiene el mismo interés, me echa para atrás. No me ha transmitido«. Ella ya no sabía dónde meterse: «Dime algo, ¿cómo lo estás pasando?».

La cosa siguió enfriándose y, para colmo, Francisco no paraba de mirar a otra chica que estaba en el restaurante en ese momento: «la chica de al lado me parecía más guapa, más afín a mí«. María se dio cuenta de inmediato y le animó a que fuera sincero con ella… ya no había nada que hacer.





AQUÍ OS DEJAMOS LA CITA COMPLETA Y EL DESENLACE:

Como es habitual en Twitter, los usuarios y usuarias no dudaron en comentar la cita y fueron muchos los que criticaron el comportamiento de Francisco:

¿Qué os ha parecido la cita entre María y Francisco? ¿Cómo habríais reaccionado ante la actitud de Francisco?

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Fuente: cuatro

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