Imagínate que te despiertas el primer día de mes y,  al echar un vistazo a tu cuenta bancaria, ves que no te han depositado tu nómina… sino que te han depositado otra equivalente a 330 veces tu verdadero sueldo. ¿Qué harías? Pues exactamente eso fue lo que le pasó al protagonista de nuestra historia de hoy y, lo que él hizo, daría para película.

El beneficiario de todo esto era un trabajador del Consorcio Industrial de Alimentos (Cial), una empresa de productos cárnicos de Chile. Por lo visto, cuando a esta empresa le tocó depositar las nóminas, un error humano provocó que le ingresasen al hombre 165.398.851 pesos chilenos, unos 170.507 euros. Todo esto teniendo en cuenta que, de normal, él debería haber cobrado 500.000 pesos, unos 515 euros.

Ahora, vamos a ver cómo se sucedió todo, ya que esto da para el inicio de una película de Hollywood (y de las buenas).

Sus intenciones fueron buenas (al principio)

Según cuenta el diario chileno Diario Financiero, el empleado se habría percatado de esto por la mañana y habría acudido a su superior para comentarle el error. Este se habría comunicado con uno de los jefes de la empresa, quien les informó de que el hombre debía devolver el dinero.

El agraciado dijo que no tenía ningún inconveniente y que, al día siguiente, acudiría al banco para hacer el trámite. Como ya os podréis imaginar, eso no ocurrió así y el hombre empezó a mostrar una conducta ‘extraña’.

Al día siguiente, en la empresa fueron a comprobar si ya se había realizado el reembolso y, al ver que no era así, intentaron localizar al empleado, pero este no daba señales de vida: no estaba en su puesto de trabajo y tampoco contestaba al teléfono. La cosa pintaba mal para la compañía (y demasiado bien para el ahora exempleado).

El último giro de guion

Casi al final de ese día, el trabajador respondió asegurando que se había quedado dormido y que por eso no había ido ni al trabajo ni al banco a hacer la gestión. Tuvieron que pasar unos días más hasta que la empresa recibió un correo de un bufet de abogados: era la renuncia del empleado. A partir de ese momento, ya no pudieron comunicarse más con él.

Esta es una situación bastante compleja a nivel legal. A pesar de ello, la empresa ha emprendido acciones legales, acusando al extrabajador de ‘apropiación indebida’ de capitales y exigiéndole la devolución del dinero. Yo no sé qué tiene pensado hacer ese hombre, pero la probabilidad de que, ahora mismo, esté en las Maldivas con un mojito en la mano es muy, pero que muy alta.





No le vendría mal la ayuda de Michael Scofield:

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? ¿Qué habríais hecho en su lugar? 

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Fuente: 20 minutos.

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