Carol, conocida en Twitter como @caroolww, compartió hace unas semanas la surrealista experiencia que vivió durante la sesión fotográfica de su graduación de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) en México. «El jueves 26 de Mayo, fue mi foto de graduación, todos llevábamos ropa formal, al llegar a las instalaciones no me permitieron el paso a la foto debido a que mi vestido era muy corto, aquí la foto de mi vestido», escribió en la red social del pajarito azul.

Seguidamente, Carol detalló que propuso opciones como ponerse en una fila de atrás para que no se vieran sus piernas: «Cabe recalcar que después de la foto me cambiaría de foto y que propuse opciones como ponerme en una fila de atrás para que no se vieran mis piernas y no salieran en la foto».

La directora no la ayudó

En otras fotografías que compartió podemos ver que su vestido tenía el mismo largo que el de otras compañeras que pudieron posar en la fotografía sin ninguna pega. Recurrió a la directora, pero tampoco encontró su apoyo: «No me dejaron tomarme la foto por mi vestido cuando a otras chicas de mi generación que traían vestidos iguales o más cortos les permitieron el paso sin ningún problema, yo sé lo comenté a la directora y lo que ella me dijo es que ya las habían revisado».

A Carol incluso le ofrecieron un vestido para que se cambiara, pero ella se negó ya que «no estaba haciendo nada mal»: «el vestido no era de mi talla y no era el que yo elegí con mucha emoción junto a mi mamá para esa foto», detalló. La institución tampoco se puso en contacto con sus padres tras lo sucedido, algo que tenían que haber hecho ya que Carol tiene 17 años, y simplemente le dijeron que los llamara ella.

La fotografía tenía una gran importancia para Carol, ya que era en homenaje a su ex novio fallecido el año anterior que no es pudo graduar. La situación la sobrepaó y, como consecuencia, se puso a llorar y sufrió un ataque de ansiedad.

Todo tuvo su resultado

Tras lo sucedido, Carol y su madre tuvieron una reunión con la directora de la universidad y finalmente le reembolsaron el dinero de la fotografía, pero asegura que «nunca le pidieron disculpas ni admitieron su error». En ese momento, la adolescente tenía claro que no se iba a quedar sin foto e iba a contratar un fotógrafo privado para tomársela con sus compañeros y compañeros. Su historia se hizo viral en Twitter y, unos días después, la UPAEP hizo un comunicado informando de que la sesión de fotos se repetiría.

 

 





Otro caso parecido y muy reciente es el de una exgolfista que fue increpada por una mujer debido a la vestimenta que llevaba mientras practicaba el deporte:

¿Qué os ha parecido esta historia? ¿Qué habríais hecho en el lugar de Carol?

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Fuente: milenio

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