William, costarricense de 45 años, llegaba al restaurante del amor en busca de una chica que fuera «feliz y extrovertida» y se desnudara «su parte de dentro». Vivía con sus dos hijos y la madre de estos en la misma casa, con la que aseguraba llevarse muy bien.

Su cita era Lavinia, una mujer rumana de 31 años que confesaba ser muy «pasional y sensible» y le gustaría conocer a alguien que fuera igual. «Vengo a buscar esa pareja de Cenicienta. Casarte, tener una familia, el niño, el perrito…«.

La primera impresión, para William, fue sorprendente: «Estoy acostumbrado a chicas más normalitas, con un cuerpo más discreto, muy delgaditas, pero me gustó mucho el cuerpo de ella». A Lavinia, por su parte, le gustó William aunque «esperaba otra cosa».

Puntos opuestos en vivir con la ex

Ya en la mesa, entablaron conversación sobre muchísimos temas: hablaron sobre sus relaciones pasadas y William le contó por qué vivía aún con su exmujer, algo que Lavinia no acababa de entender. «Intentamos que la dinámica no afecte a los niños», argumentaba él. «Yo creo que no. Si las personas no se llevan, mejor que lo sepan los niños y cada uno por su lado», decía ella de forma contundente.

«No entiendo que viva con su ex. Si algo se ha acabado, tiene que acabar y pasar página. No me parece bien que vivas con alguien solo por los hijos», decía ella en una sala aparte. En un momento determinado, William decidió abrirse más y le contó que él y su ex nunca habían sido pareja: «éramos amigos, nunca fuimos pareja. Fuimos a celebrar el cumpleaños de ella y quedó embarazada. Nunca bebo, me tomé media cerveza ese día y vino Sebastián», le contaba.

El momento del baile

Dejando ese tema de lado, William le preguntó qué era lo que no le gustaba de los hombres: «las mentiras, la infidelidad, me gusta que me presuman y digan ‘esta es mi novia’ porque yo haría lo mismo», reconoció. Ella confesaba «ser de las antiguas», algo que a él le gustó porque mandaba flores y escribía cartas, y se notó que, en este aspecto, tenían mucha conexión.

Y llegó el momento del baile: al ritmo de ‘La noche de anoche’ de Bad Bunny y Rosalía, William y Lavinia se pusieron a bailar de forma muy cariñosa hasta que William se lanzó y le dio un beso en la boca.





Hubo algo que no le cuadró a Lavinia: William le dijo que «no era de rollos», algo que a ella le costaba ver y no dudó en compartírselo: «sabiendo que tuviste un hijo con una amiga… me está costando un poco. Ahí siento un poco de lío. Siento un choque». William confesó que fue algo que «le salvó la vida» y no pudo contener la emoción al recordar que, esa misma mañana, su hijo le había ayudado a hacer la maleta. «Me ha gustado mucho que se haya emocionado hablando de su hijo porque me dice que es un buen padre y un buen hombre», detallaba Lavinia en otra sala.

Después de la comida, fueron a comer el postre al reservado donde William volvió a lanzarse y ambos disfrutaron jugando, bailando y haciéndose mimos.

AQUÍ OS DEJAMOS EL VÍDEO DE LA CITA:

¿Qué os ha parecido la cita? ¿Creéis que seguirán juntos?

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Fuente: cuatro

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