Frank, leridano de 31 años de edad, llegaba a nuestro restaurante del amor favorito dejando claro que era «un alma libre»: «Quiero crecer como persona, vivir experiencias y dejarme llevar. Saltar al vacío sin saber lo que hay debajo, y lo que haya debajo lo veré», explicaba.

«Quiero vivir experiencias nueva, salir de mi zona de confort total y estoy en un momento perfecto en mi vida. Me siento genial para hacerlo y estoy dispuesto a luchar por lo que sea». En el amor, buscaba a alguien «que le impactara físicamente» y le dejará su espacio: «no quiero atarme, no quiero dar más de lo que creo que pueda dar, no quiero que estén pendientes, no quiero dar explicaciones«.

Ilusión perdida con tan solo verlo

Sarai, barcelonesa de 30 años de edad, reconocía ser muy transparente, algo que pudimos comprobar a lo largo de la cita: «lo que ves es lo que hay, si tengo un día malo me lo notas. Se me nota todo«. Al ver a Frank, hubo algo que tenía Frank que le echó para atrás: Es bastante de mi rollo, tatuado, moreno… pero los ojos azules«, decía. «Verdes te los compro, es lo más claro que compro… Azules no».

Ya en la mesa, parecía que tenían muchas cosas en común como, por ejemplo, los tatuajes, algo que a los padres de Sarai no les hacía mucha gracia. «Mis padres te ven así y dicen ‘madre mía…'». Él, en una sala aparte, dejaba claro que no le importaba: «No le he querido decir pero a mí la opinión de sus padres me importa un p***. Si te ponen trabas es que tampoco te están haciendo el bien a ti».

Sin pelos en la lengua

Frank le preguntó qué pensaba sobre él y ella en un ataque de sinceridad, se lo dijo: «Eres muy de mi rollo, pero aunque tienes unos ojos muy bonitos, a mí los chicos con ojos azules no me gustan. No puedo parar de mirártelos, pero nunca me han gustado», respondió. Él se lo tomó muy bien: «me gusta que sea super sincera porque yo digo las cosas para bien y para mal. Ella también, un 10 para ella», reconocía.

Él también fue sincero con ella y le detalló que no estaba buscando una relación «para vivir juntos», sino algo «más liberal«, algo que sorprendió a Sarai que no podía parar de pensar en lo que diría su madre al escucharlo.

Hubo muchos aspectos en los que no coincidieron: en cuanto a planes de futuro, él quería irse vivir a México y ella quedarse en Barcelona; sobre el deporte, él lo adoraba y se dedicaba a ello, pero a ella no le gustaba; a él le encantaba salir de su zona de confort, pero a ella le agobiaba la incertidumbre…





AQUÍ OS DEJAMOS LA CITA AL COMPLETO:

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Fuente: cuatro

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