Trabajar de cara al público, por lo general, nos expone constantemente a los lados más ‘extremos’ del ser humano. Personas maleducadas, que se quieren pasar de listas o que tienen exigencias de lo más… ‘particulares’. Todo esto, evidentemente, dependerá siempre del tipo de sector en el que estemos trabajando: no es lo mismo ser camarero que ser, como se da en el caso del protagonista de nuestra historia de hoy, dependiente en un sex shop.

Payton Dow (@paytopotayto) tiene un espacio reservado en su currículum para el que, probablemente, sea el trabajo más loco que tendrá en toda su vida. Él trabajó durante siete años en un establecimiento de productos sexuales y, a lo largo de todo ese tiempo, se topó con situaciones del todo surrealistas.

Anécdotas que dan para película

Su trabajo, por lo general, se limitaba a vender los productos eróticos que tenía por la tienda, pero, en ocasiones, se topaba con peticiones bastante… ‘excéntricas’, por decirlo de alguna forma. Y es que, por lo que sea, en esa tienda acostumbraban a coincidir personas con fetiches y parafilias bastante extrañas.

Lo mejor de todo esto es que Dow tiene un perfil de TikTok en el que cuenta algunas de las situaciones a las que le tocó enfrentarse en la tienda. Y, a continuación, comentaremos un par de ellas, porque no tienen desperdicio.

En una ocasión, como bien comentó el dependiente convertido a Tiktoker, le tocó descubrir ‘por las malas’ un tipo diferente de maternidad: «Le dije a una mujer que no podía entrar con su bebé dentro de la tienda, pero resultó ser su novio en un cochecito», contó en uno de sus vídeos más populares en la red social china.

También contó que, en una ocasión, un cliente le pidió que lo esposara al lavabo y le diese de comer virutas de chocolate. Entendemos que él declinó la oferta… aunque tampoco lo especifica.

En otra ocasión una clienta le preguntó si quería ver a su perrito, que estaba atado fuera de la tienda. Él, entusiasmado, aceptó… para toparse con que la mujer tenía a su marido, a cuatro patas, atado a un árbol.





También tuvo que enfrentarse a muchas otras situaciones, como la vez que fue a reclamar a una mujer por usar su vapeador en la tienda, para luego comprobar que no era un vaper, sino un consolador y ella estaba comprobando si le entraba en la boca, o la ocasión en la que un hombre le pidió matrimonio a una mujer con el consolador más caro que tenían en el local.

Payton roza ya los 90.000 seguidores en TikTok y algunos de sus vídeos acumulan millones de reproducciones… y no es para menos. Si queréis descubrir más historias como estas, no dudéis en echarle un vistazo a su perfil.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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