El juicio de Amber Heard y Johnny Depp ha finalizado y el jurado popular ha sido tajante: la actriz sí difamó al actor en su artículo del Washington Post donde ella se describía como una víctima de violencia de género y a él como un maltratador.

La decisión por parte del jurado no ha sido sencilla y, de hecho, la resolución tendría que haberse dado el martes, pero por falta de acuerdo entre los siete miembros, se tuvo que prorrogar hasta ayer. Eso sí, la sentencia tiene matices y, de hecho, se ha establecido una compensación económica para ambas partes.

Indemnizaciones cruzadas

La sentencia ha establecido lo siguiente: Amber Heard tendrá que pagar un total de 15 millones de dólares al actor (10 como indemnización compensatoria y 5 por punitiva), mientras que Depp tendrá que pagar 2 millones a la actriz como indemnización compensatoria y cero por punitiva.

Aquí el matiz es importante, ya que, por un lado, se ha encontrado a Heard culpable de haber difamado al actor, pero el tribunal también ha determinado que hubo difamación hacia ella en una parte concreta de un comunicado del abogado de Depp, sacado en su momento para defenderse de las acusaciones de malos tratos.

En la lectura del veredicto, también televisada, pudimos ver que Heard sí estuvo presente. No obstante, Depp la siguió desde la distancia y, de momento, solo se tienen referencias de él la noche anterior en un local nocturno de Londres junto a la modelo Kate Moss, expareja del actor y una de las últimas personas que declararon en el juicio.

Un juicio mediático e histórico

Este es un juicio del que se hablará durante años. Para encontrar un antecedente similar tendríamos que remontarnos a mediados de los años 90, cuando se juzgó a O. J. Simpson por el homicidio de Nicole Brown, su exesposa y Ronald Goldman, un amigo de esta.

Y es que, durante seis semanas hemos podido ver más de 122 horas de declaraciones, testimonios e interrogatorios que nos han llevado hasta la sentencia dictada la pasada noche. Más de 61 horas de declaraciones para cada una de las partes en las que han salido algunos de los trapos más sucios que se recuerden en la historia de Hollywood… y que no podemos enumerar aquí porque no acabaríamos nunca.





Con este juicio terminan más de seis años de acusaciones cruzadas, demandas y especulaciones (si no es que se interpone otra demanda, claro) y, a partir de este punto, el futuro de ambos actores no podría ser más incierto: sus carreras están muy perjudicadas y recuperar su imagen pública no será nada fácil. Suponemos que aquí solo se puede decir aquello de «solo el tiempo lo dirá».

Finalmente (y por no dejarlo en el tintero), dejar claro que este NO era un juicio en el que se juzgase si hubo o no maltrato por parte de una o ambas partes. Este era un juicio para determinar si hubo difamaciones en el artículo publicado en el Washington Post y si lo que ahí se decía tenía un sustento probatorio.

Aquí os dejamos el momento del veredicto final:

A vosotros, ¿qué os ha parecido el resultado de toda esta travesía judicial? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: El Diario. 

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