Vivir rodeados de vecinos no es la cosa más sencilla del mundo. Los problemas están a la orden del día y, en muchos casos, se producen situaciones que, como mínimo, podríamos catalogar de surrealistas. Y exactamente eso fue lo que le pasó al protagonista de nuestra historia de hoy.

Ruidos constantes, suciedad en el rellano, perros que no paran de ladrar y olores extraños; la cantidad de posibles motivos de disputa es inagotable y, dentro de las cosas que suelen hacer las comunidades de vecinos para evitar este tipo de cosas, lo más habitual es que cuelguen carteles en las zonas comunes haciendo advertencias o prohibiciones.

El usuario de Twitter @pepefaurio se despertó un día y, al pillar el ascensor de su finca, se dio cuenta de que unos ‘carteles salvajes’ habían aparecido. En ellos, básicamente, se enumeraban una serie de ‘normas’ que buscaban que reinase la paz entre los diferentes vecinos. No sabemos si consiguieron su objetivo, de lo que no hay duda es de que estos carteles triunfaron en las redes sociales.

Prohibiciones y amenazas que no dejan indiferente

En los carteles podemos encontrar las siguientes prohibiciones: “Fumar en el ascensor. Tirar colillas en el hall de ingreso. Dejar heces de perro por el edificio. Sacar la llave de los portones (manual). Emitir ruidos sexuales fuertes (en lo posible). Permitir el ingreso a personas solas sin el acompañamiento del inquilino o propietario”.

Como habréis podido observar, la cosa más o menos iba por un camino ‘normal’… hasta llegar a algunas prohibiciones que, como mínimo, podríamos catalogar de ‘extravagantes’.

Pero es que luego encontramos un cartel con una letra bastante grande en el que podemos leer “Prohibido vender drogas”, mientras que otro, más abajo y a la izquierda, mostraba la imagen de una caca de perro en el suelo y la leyenda: “Próximo perro que cague en el pasillo, lo hacemos cagar para adentro”.

La publicación original ha sido un auténtico éxito y, en este preciso momento, ya acumula casi 50.000 ‘me gusta’ y miles de compartidos, por no hablar de los comentarios que se acumulan en la parte inferior: “El del perro es demasiado” o “¿Vives en el Bronx o qué?” son solo algunas de las reacciones que se han podido leer.





Pepe Faurio, el autor de la publicación, no ha dado más detalles respecto al edificio y los carteles, pero nosotros le estaremos eternamente agradecidos por habernos dado esta pequeña gran alegría.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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