Jennifer Grey es, probablemente, uno de los rostros más famosos de la década de los 80 y principios de los 90. Ella dio vida a Baby en Dirty Dancing y, con ese papel, tuvo suficiente para pasar a la historia del cine. Eso sí, como veréis hoy, no todo fue un camino de rosas y, a pesar de tener una prometedora carrera por delante, unas cuantas malas decisiones acabaron hundiéndola en un pozo profesional del que le ha costado mucho salir.

En su biografía recientemente publicada, ‘Out of the Corner’, Gray sacó a la luz algunos secretos de su vida privada, como su punto de vista sobre la polémica relación que tuvo con Patrick Swayze, su compañero de reparto en aquella famosa película, o su doble rinoplastia, cosa que, al menos para ella, marcó el declive de su carrera.

«Entré al quirófano como una celebridad y salí siendo una persona anónima», señaló la actriz en una reciente entrevista para la revista People. Esto acabó de eclosionar el día que fue a una fiesta y Michael Douglas no la reconoció: “Esa fue la primera vez que salí en público y me di cuenta que me había hecho invisible. A los ojos del mundo, ya no era la misma. Estaba muy molesta con mi madre”.

Y es que la actriz contó que fue su madre la que prácticamente la obligó a retocarse la nariz, uno de sus rasgos físicos más característicos por aquel entonces. Para ella, ese fue el momento en el que los productores de cine no volvieron a mirarla de la misma forma y, por lo tanto, dejaron de llamarla.

Su relación con Patrick Swayze

Jennifer dedicó también un capítulo completo a tratar el tema de su relación con Patrick Swayze… o más bien su nula elación. Y es que es bien conocido que ambos tuvieron una química nula durante el rodaje de la película, cosa que paradójicamente no afectó al éxito de una película en la que la relación romántica de ambos era la pieza central.

Ella, por su parte, cree que esta poca química pudo ayudar a que los ‘encontronazos’ entre los personajes al principio de la película quedasen más ‘reales’: «De la misma manera que se suponía que Baby y Johnny no debían estar juntos… una pareja natural, ¿verdad? Y no éramos una pareja natural. Y el hecho de que necesitáramos ser una pareja natural creaba una tensión», contó la actriz.

«Nuestra obligación de estar juntos creó una especie de sinergia, o como una fricción. De hecho, acabo de pensar en Patrick. Siento como si yo pudiera decirle cualquier cosa ahora, le diría: ‘Lamento mucho no poder apreciar y deleitarme en quién eras, en lugar de desear que fueras más como yo quería que fueras'», señaló Gray, que ahora abre su vida al público en su biografía.





En ese mismo libro cuenta también algunos otros momentos ‘crudos’ de su vida personal, como el accidente automovilístico que sufrió junto a Matthew Broderick, su pareja a finales de los 80, en el que él conducía y que acabó con el fallecimiento de una madre y su hija pequeña. También habló sobre su tormentosa relación con Johnny Depp, pero eso ya da para otro artículo completo.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? 

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Fuente: Cinemanía.

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