Vladimir Putin es, ahora mismo, el hombre sobre el que todo el mundo tiene puesta la mirada. Cada gesto y cada detalle del mandatario ruso es observado con lupa y, precisamente por eso, en sus últimas apariciones públicas, han saltado todas las alarmas.

Mientras escribimos estas líneas, la guerra en Ucrania, la invasión de ese territorio soberano por parte de Rusia, sigue en marcha. A pesar de que el país atacante ha fracasado en su plan original, la lluvia de balas y bombas continúa mientras los diversos actores políticos persisten en su intento de detener esto cuanto antes.

La salud de Putin, cuestionada

La vía diplomática parece ya descartada y, si ahora mismo se habla de las apariciones públicas de Putin, no es por lo que estas puedan suponer a nivel de una posible resolución del conflicto, sino por algunos detalles en el mandatario que podría evidenciar que está sufriendo un grave problema de salud.

Estas especulaciones, que ya llevan tiempo circulando en los medios, se han avivado con la última aparición pública del jefe de Kremlin, durante su último encuentro con el actual presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon.

Ese encuentro registrado por las cámaras, muestra a un Putin algo inquieto que no para de mover su pie izquierdo en varias direcciones. También podemos apreciar que no para de rotar su rodilla. Esto no llamó la atención solo a los espectadores, sino también al propio Rahmon, que no pudo disimular alguna mirada de desconcierto ante lo que estaba ocurriendo.

Los rumores respecto a la salud de Vladimir Putin son muy fuertes, y algunos especialistas ya señalan a la enfermedad de Parkinson, un trastorno cerebral que afecta a las habilidades motoras, como la causante del «extraño» comportamiento del presidente ruso. Y es que esta dolencia provoca, sobre todo en sus primeras fases, el conocido como síndrome de las piernas inquietas.

Un largo historial de «extraños» gestos

Si nos vamos a la anterior aparición pública del mandatario, el pasado 9 de mayo con motivo de las celebraciones del Día de la Victoria, podemos apreciar que también mostró una conducta extraña.

En el momento en el que Putin tuvo que acercarse a la Tumba del Soldado Desconocido para realizar la ofrenda floral, pudimos percibir que se desplazaba con una lentitud fuera de lo común, como si estuviese intentando disimular una cojera o algún problema a la hora de andar.





El pasado 18 de febrero, en su reunión con el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, también pudimos percibir una conducta bastante errática por parte de Putin, mostrándose tambaleante y muy impreciso en sus movimientos.

Esto son solo especulaciones, ya que el Kremlin siempre ha negado que Vladimir Putin sufra de un deterioro en su salud. Pero también debemos recordar que la imagen de ‘fortaleza’ ha sido clave en su gobierno, por lo que negar las evidencias sería lo previsible en este caso.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: Marca, 20 minutos.

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