Kristina, Júlia y Raquel visitaron el restaurante del amor de First Dates donde tendrían una cita con Fran, un contable de 26 años apasionado del ciclismo que aseguraba tener problemas para ligar debido a «su curriculum». «Contable y ciclista… es poco estimulante«, expresaba. Cada una de ellas compartiría un plato con él (elegido por ellas mismas) y, finalmente, decidirían si querrían seguir conociéndole… Y Fran haría lo propio posteriormente.

Primer plato: ensaladilla rusa

La primera en conocer a Fran era Kristina, una joven rusa residente en Alicante que estudiaba ADE. «Me he llevado una buena impresión con ella», confesaba Fran. «Físicamente está muy bien, además es guapo», decía ella. Ella le contó que era ortodoxa, algo con lo que él no acabó de coincidir: «Que crea en la religión es un handicap. Me dice cosas de cómo puede ser ella que no me encaja mucho».

Júlia y el pastel de carne y calabaza

Ahora le tocaba el turno a Júlia, una joven barcelonesa de 20 años que estudiaba comunicación y trabajaba como dependienta y no dudaba en bromear con el plato que había elegido: «a ti te va como anillo al dedo también», decía entre risas haciendo referencia al pelo pelirrojo que ambos compartían.

Otra cosa que tenían en común era el deporte: ella hacía pesas, boxeo y jiu-jitsu. «Me parece que me tengo que llevar bien contigo por la cuenta que me trae», soltaba Fran al escucharla. «Qué potencia de bíceps… me protege», decía al ver su brazo. Parecía que la cita había ido bien: «las chicas que dicen cosas locas, fuera de lo normal, se valoran», decía al final de la cita.

No podía faltar el postre

Por último, era la hora de un dulce postre con Raquel, valenciana de 26 años que veía la cita como «su última oportunidad para encontrar el amor«. «Si te vas a buscar por ahí son muy golfos o mujeriegos, y yo soy un poco desconfiada. Por ahí fuera no creo que lo encuentre», reconocía.

A Fran no le acabó de gustar la energía que transmitía Raquel ni su voz: «ha entrado como muy ‘venga, vamos, a por ello’ y con una voz un tanto estridente«, decía en una sala aparte. «Sí es verdad que me atraen las chicas con garra, pero que también tengan ese lado de calma, serenidad. Con Raquel no he podido verlo mucho», decía entre risas. Raquel, por su parte, confesaba haber estado «muy a gusto» en la cita.





Llegaba el esperado momento de la decisión final: Kristina, Júlia y Raquel sentían curiosidad por seguir conociendo a Fran, pero él no pensaba lo mismo… Lo que no esperaba era el giro final que tomó el momento de la decisión final con la propuesta que hizo Júlia… La cara de Fran era un poema. Eso sí, la cita no podía haber acabado mejor.

¿Qué te han parecido estas citas? ¿Te han sorprendido las decisiones finales?

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Fuente: cuatro

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