Las atroces acciones de Donald Cline han llegado a la pequeña pantalla gracias a un documental de Netflix que nos cuenta cómo, durante décadas, este médico especialista en fertilidad usó su propio esperma para inseminar a más de cincuenta mujeres sin su consentimiento.

Todo empezó cuando, en 2014, una mujer llamada Jacoba Ballard se hizo una prueba de 23andMe y descubrió que tenía decenas de hermanastros. Indagando e investigando, descubrió que todos ellos tenían una persona en común: sus padres habían recibido un tratamiento por parte del doctor Cline.

La inquietante historia real

En los años 70, en el estado de Indiana, Cline era considerado un experto en fertilidad para aquellas mujeres que tenían problemas para concebir. Él aseguraba que usaba esperma de residentes médicos, y que solo usaría el esperma de una persona para un máximo de tres embarazos exitosos… cosa que resultó ser absolutamente falsa. Cline abrió su clínica en 1970 y se cree que inseminó a mujeres con su propio semen sin su consentimiento hasta el año 1986.

Por si fuera poco, el doctor Cline padece artritis reumatoide, un trastorno autoinmune que le hubiera impedido ser donante de esperma de haberse realizado los procedimientos habituales en estos casos. Esta enfermedad no es hereditaria, pero los descendientes de quienes la sufren tienen predisposición genética a desarrollarla. Se calcula que Cline engendró entre 50 y 90 hijos, aunque la cifra no deja de aumentar (y más con el estreno del documental).

Pocas consecuencias legales

Cline salió ‘de rositas’: según las leyes del estado de Indiana, sus actos no eran constitutivos de violación y tampoco hubo pruebas de lo que hizo (aparte del ADN de los descendientes). Solo fue condenado por un delito de obstrucción a la justicia en 2017 por haber mentido a la fiscalía general acerca de sus inseminaciones fraudulentas.

Como consecuencia, tuvo que pagar una multa de 500 dólares, se le prohibió ejercer la medicina (aunque ya llevaba años jubilado) y recibió una sentencia de un año en libertad condicional, pero no cumplió condena en prisión.

¿Qué ha sido de Cline?

Actualmente tiene 80 años y sigue viviendo en Indianápolis, muy cerca de las familias a las que engañó. Nunca ha explicado por qué hizo lo que hizo, aunque en el documental se insinúa que querría hacer un experimento o crear un «clan ario». Eso sí, Cline intentó evitar que el documental saliera a la luz según ha explicado la directora, Lucie Jourdan: «El mundo no necesita saberlo», le dijo Cline.





¿Conocías esta historia? ¿Te parece justa la condena que recibió Cline por sus deleznables actos?

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Fuentes: esquire 20minutos artritishoy

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