Vivimos en una época en la que movimientos como el Body Positive tienen muchísima fuerza, cosa que ha ayudado a que las personas con un cuerpo «no normativo» puedan sentirse empoderadas para dejar atrás algunos de los prejuicios del pasado. Esto no quita que, en casos como el de Haleigh Walsh, el tema de su sobrepeso supusiese un problema de salud real.

Ella, a sus 25 años, se encontró con una situación bastante complicada con el tema de su sobrepeso. Esto era algo que la acompañaba desde pequeña y, cuando apenas era una niña de seis o siete años, su peso ya era algo superior al recomendado para una persona de esa edad.

Pero es que todo esto fue empeorando con el paso de los años, llevándola a un punto en el que llegó a pesar 205 kilos. Tenía problemas para encontrar ropa o realizar actividad física, pero también estaba viendo cómo su salud se resentía. En una entrevista para The Mirror, Walsh reconoció llevar una dieta bastante mala, basada en la comida basura e hipercalórica.

La historia que la cambió para siempre

Ella había entrado en un bucle del que le era imposible salir… hasta que un viaje con amigos a Portugal cambió por completo su mentalidad. Y todo gracias a una anécdota que le explicó uno de los acompañantes en aquella travesía.

“Un viejo amigo me contó una historia de horror de un hombre que había llegado a pesar tanto y a ser tan grande que, en una ocasión, lo echaron de un avión porque, simplemente, no cabía en su asiento. Estaba muy horrorizada de que eso me pasara a mí”.

Esta historia provocó en Walsh una gran angustia que la llevó al punto de comprarse dos tickets de avión para tener dos asientos y que a ella no le pasase lo mismo. Empezó a darle auténtico terror tener que pasar por algo así y ello provocó un ‘click’ en su interior.

Cuando volvió a su Inglaterra natal de su viaje al país luso no dudó en presentarse en una clínica estética para someterse a una reducción de estómago, técnica más conocida como Bypass Gástrico y que, para personas con sobrepeso, suele ser bastante efectivo.

Eso sí, no lo tuvo tan fácil ya que, antes del procedimiento, tuvo que perder unos cuantos kilos de forma «natural». Para ello se pasó 11 meses en dieta, cambiando toda aquella comida «basura» que ingería por una alimentación mucho más saludable. En ese tiempo llegó a perder algo más de 20 kilos.

El paso definitivo

Una vez llegó a ese primer objetivo, al fin pudo pasar por la cirugía de reducción de estómago. Todo este proceso la llevó a perder en total 120 kilogramos y, por lo tanto, a dejar atrás a todos esos problemas de salud con los que se había encontrado a lo largo de los años.

Ahora su vida ha cambiado por completo: hace deporte, lleva una alimentación saludable y, según ella misma cuenta, ha perdido el miedo a tener que volver a comprarse dos billetes de avión para poder viajar.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo eso? 

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Fuente: Upsocl.