Es bastante habitual que, en pleno paseo, nuestro perro se ponga a ladrar a una persona aleatoria que nos pase por al lado. Esto es algo a lo que, muy probablemente, nos hemos acostumbrado pero… ¿sabes por qué lo hace? Más concretamente: ¿por qué ladra a unas personas y a otras no? ¿Es un acto aleatorio o hay un patrón detrás? Ahora lo veremos.

Lo primero que hemos de tener claro es que no se trata de que el perro le haya pillado manía a esa persona, sino más bien que la ha asociado, por diversos motivos, a un peligro potencial.

También debemos tener presente que un perro se sirve, básicamente, de su oído, vista y, sobre todo, olfato a la hora de determinar si la persona que tiene en frente es amigable u hostil.

La importancia del olor

El olfato es el principal sentido del que se sirve nuestro perro para reconocer el mundo que lo rodea. Y aquí es cuando resulta fundamental entender que, en caso de que una persona llegue oliendo raro, puede que nuestro animal no la identifique con el olor que él asocia a los humanos y que, por lo tanto, se ponga en modo alerta.

Esto puede pasar con los olores muy intensos de colonias, los cuales pueden camuflar el olor real del humano. También hemos de tener en cuenta que los humanos emitimos feromonas al alterarnos o ponernos nerviosos, y esto es algo que los perros pueden detectar e interpretar como una situación de alarma y posible peligro.

Si la otra persona también lleva un perro y nuestro animal asocia el olor de ese perro a algo hostil, también podría mostrarse arisco… y es que si algo hacen los perros es asociar determinados olores a determinadas sensaciones.

Comportamientos extraños y bruscos

Acercarse a un perro corriendo, haciendo ruidos o aspavientos puede ser leído por el animal como una situación de hostilidad. Es el equivalente a que un perro venga corriendo hacia nosotros ladrando y mostrando sus dientes… ¿No pensaríais que tiene malas intenciones? Pues lo mismo les pasa a ellos.

Sobar a un perro que no conocemos puede ser considerado como un ataque, mirarlos fijamente a los ojos puede ser una invitación a un reto o sonreírles puede ser el equivalente a que ellos nos muestren los dientes en señal de agresividad… todas estas cosas pueden propiciar una situación desagradable, y todo nace de lo mismo: no estamos verdaderamente familiarizados con el lenguaje canino.





Si, además, somos bruscos con el dueño del perro (un abrazo demasiado fogoso o darse la mano con agresividad), este puede interpretar que este está en peligro y que, por lo tanto, tiene que defenderlo.

Aspectos fuera de lo común

Lo importante es que el perro pueda identificar al humano sin problema. Si la iluminación no es la correcta o el human vas vestido de alguna forma extra (como un disfraz de Halloween), el animal puede no identificarnos correctamente y detectar a un ser hostil.

Otro asunto es el de los niños… y es que estos no son más que adultos muy pequeños. Si el perro está acostumbrado a los niños, no tendrá problema en reconocerlos, pero un perro que no lo está puede tener dificultades, ya que hay una disonancia entre el tamaño que asocia con un humano y el ‘adulto pequeño’ que tiene en frente.

Por último, os dejamos con el tráiler de la película ‘Hachiko’, protagonizada por Richard Gere y su compañero de vida, que no podrás olvidar:

A vosotros, ¿qué os ha parecido todas estas señales? 

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Fuente: Soy un perro.

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