Martin, de 26 años de edad, llegaba al restaurante del amor de First Dates con la intención de conocer a una chica «que le transmita y le apetezca conocer más para ver si es el amor de su vida«. Se definía como un apasionado del teatro y del sexo y, en el amor, romántico.

Lucía, una joven de 23 años «romántica y sensiblera», buscaba encontrar el amor y enamorarse «como la primera vez que lo hice con otra persona». Martin, al verla, quedó impresionado: «nada más ver a Lucía he pensado: ‘¿esta chica es para mí? va a ser mi cita? Muy contento«, decía. Y es que Martin incluso le cantó nada más llegar…

A Lucía le sorprendió el recibimiento y, de primeras, Martin no era su tipo (físicamente hablando, claro): «Me ha impresionado sobre todo con lo primero que ha hecho, ha sido muy lanzado, pero  físicamente creo que no he coincidido tanto«, expresaba. Aunque ella también tuvo un detalle con Martin que le dejó sin palabras.

Muchos temas de conversación

En la mesa hubo muchísima química entre los dos: ambos conversaron sobre sus estudios y sus trabajos, así como sus pretensiones de cara al futuro. Martin estudiaba teatro, algo a lo que le gustaría poder dedicarse profesionalmente algún día, mientras que Lucía quería tener su propia escuela infantil «para ser su propia jefa«.

También hablaron sobre sus orígenes: ella era búlgara, mientras que él era español pero su padre era inglés. Y allí vendría una divertida anécdota: cuando Martin dijo que Bulgaria estaba «en centroeuropa«, aunque fue en una sala aparte y Lucía no lo escuchó (al menos, en ese momento).

Sube la temperatura….

En un momento determinado de la cita, Lucía le preguntó cuál era la parte que más le gustaba de él mismo. Para ella eran sus ojos verdes, algo que él también pensaba… y ahí vino un pequeño apunte de Martin: «también hay otra parte pero por horario infantil no se puede mencionar«.

Ella le siguió el juego y afirmó que le encantaba su trasero: «yo diría lo mismo, pero la parte de atrás«, algo que dejó asombrado a Martin. «Mi culo es como un melocotón blandito, como una almohada en la que puedes dormir, acurrucarte y la verdad es que se pasa muy bien allí», expresaba en otra sala.





Tal para cual en la cama

Su conexión en el tema sexual se hizo patente cuando Lucía explicó que le gustaba encontrar un equilibrio: «no soy para nada pasiva, pero en ciertos momentos me gusta que me manden y luego yo mandar. Al final es 50-50«. Martin estaba encantado: «muy guay», decía entre risas.

La música iba a volver a ser la protagonista cuando Martin volvió a sorprender a su cita: en este caso, con una actuación en la que simulaba tocar una guitarra… imaginaria. «Me he quedado un poco loca. Ha sido muy WTF«, decía Lucía. Después fueron al reservado donde se  hicieron unas fotos de recuerdo y, finalmente, llegó el momento de tomar la decisión final…

¿Qué os ha parecido la cita entre Lucía y Martin? ¿Veis futuro en esta pareja?

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: cuatro

SIGUE NUESTRO CANAL DE YOUTUBE: YO CONTROLO