Putin se ha convertido en la persona en la que todo el mundo tiene la vista puesta. Cada uno de sus movimientos es analizado con lupa y, siendo un ser tan imprevisible como ha demostrado ser, es normal que la gente se eche las manos a la cabeza cada vez que hace un gesto mínimamente raro o, simplemente, respira.

Y es que, más allá de que está empeñado en invadir Ucrania y arrasar con todo lo que pille por delante, poco o nada se sabe de lo que pasa por la mente del líder ruso. Puede que ese hermetismo sea herencia directa de su paso por la KGB… y es que sí, Putin, por si no lo sabíais, fue uno de los agentes más destacados del servicio secreto de la antigua Unión Soviética.

Un andar ‘particular’

Una de las cosas que no ha pasado desapercibida a lo largo de estos días es la particular forma de caminar que tiene Putin. Él, cuando se desplaza en sus apariciones públicas, lo hace moviendo solo su brazo izquierdo, dejando el derecho bastante rígido y pegado al cuerpo… ¿a qué se debe esto? ¿Se trata de una enfermedad? ¿Una manía muy rara? Ahora lo veremos.

Esto es algo que no es nuevo, ya que el mandatario siempre ha mostrado esta forma de desplazarse, pero claro, ahora, con todo lo que está pasando en Ucrania, es normal que los focos hayan vuelto a apuntar en esa dirección.

De hecho, en 2015, la revista médica British Medical Journal (BMJ) publicó un artículo en el que exponían sus conclusiones sobre el estudio realizado por cuatro neurólogos que, básicamente, intentaban evaluar si esa particular forma de caminar se debía a algún tipo de problema médico.

Las dos principales hipótesis eran un posible accidente cerebrovascular o la enfermedad de Parkinson. Ambas opciones podrían provocar la parálisis parcial del brazo (lo de las tendencias imperialistas… eso ya es otro tema).

Los expertos médicos analizaron los vídeos de Putin andando junto a otros funcionarios rusos y sus homólogos de otros países, comparando cada gesto y buscando otros posibles síntomas que apuntasen a las causas anteriormente mencionadas… y es ahí donde dieron con una cosa bastante llamativa: la forma de andar de Putin era muy parecida a la de Dmitri Medvedev, exprimer ministro ruso, y a la de Anatoly Serdyukov, Sergei Ivanov y Anatoly Sidorov, otros funcionarios del gobierno.





Todos ellos tenían una forma bastante parecida de andar, mostrando un balanceo notorio en el brazo izquierdo y una rigidez en el derecho. Esto, de entrada, ya hacía descartar cualquier tipo de enfermedad (como mínimo, era poco probable que todos sufriesen la misma y con exactamente los mismos síntomas).

La conocida como «Marcha de pistolero»

Una vez descartadas las enfermedades neurológicas, había que buscar otra cosa que todos esos individuos tuviesen en común… y fue ahí cuando surgió el tema de la formación militar: todos había tenido un pasado en diversas facciones del ejército.

Putin había ‘adaptado su comportamiento’ a raíz de su etapa como espía del KGB. Una de las primeras cosas en las que forman a sus agentes es en la marcha: se impulsan con el brazo izquierdo (en caso de ser diestros) y tienen el derecho lo más firme posible con tal de tenerlo cerca de la cadera para poder sacar la pistola rápidamente.

Fueron los investigadores del British Medical Journal lo que bautizaron este tipo de andar como la «marcha de pistolero».

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: El Periódico.

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