Rocío, estudiante de Bellas Artes de 22 años, llegaba al restaurante de First Dates con las ideas muy claras: no quería tener una relación ‘formal’, sino buscaba algo más liberal. «No busco nada serio en plan monógamo o así porque me agobia mucho la monogamia y el cerrarme… no va nada con mi personalidad«, explicaba.

Su cita era Pedro, un estudiante de 25 años que avisaba desde el primer momento que «le encantaba vacilar y hacer bromas» (cosa que quedaría muy clara al ver la cita). Era madrileño, pero se creía vasco: «no he vivido en Euskadi, he estado pocas veces, pero tengo mucha cultura de ello. A veces me dicen que tengo acento vasco«, expresaba. Su primera impresión de Rocío era buena y ya nos dejaba con la boca abierta con su comentario al verla: «me ha recordado a mi prima y eso me ha gustado«.

Las ‘perlitas’ de Pedro

Ya sentados, los dos empezaron a hablar sobre sus orígenes: «soy argentina, no tengo acento porque me vine con cuatro años y me he criado en Logroño. Mis antepasados son italianos e irlandeses«, detallaba. Fue entonces cuando Pedro soltó un comentario muy desafortunado: «Terrible. Complejo de superioridad por dos. La peor combinación que hay… solo falta que haya un matiz francés ya«, decía.

La conversación, aunque no acababa de fluir, pasó a otro plano cuando se contaron a qué se dedicaban… y llegó el momento de hablar del amor. «He estado con dos locas y una bien, pero aburrida con ella», decía él. Rocío no daba crédito: «una cosa que ocurre mucho entre los hombres heterosexuales es etiquetar de locas a sus ex… y es un ‘uy, no me fío yo de tu criterio’«, decía en una sala aparte.

Tonterías, las justas

A lo largo de la cita, Pedro iba soltando ‘chistes’ (por llamarlos de alguna forma) con un sentido del humor muy peculiar que no gustó a Rocío. Tampoco coincidían en sus gustos cinéfilos: él era tan fan de American Pie que se había tatuado el título de la película en el pecho… y a ella no le fascinaba el film. Para él eso no tenía perdón: «aquí hay un problema«, decía.

Las incompatibilidades se hacían cada vez más patentes: Pedro señalaba que le había caído muy bien «a pesar de ser de Logroño«, tal y como le decía. «Ha sabido llevar muy bien mis tonterías, porque hay gente que no las lleva bien… y ella las ha llevado con naturalidad«, reconocía.

En la decisión final, Pedro le soltaba que le había descuadrado lo de American Pie y eso «tenía que mejorarlo«… Rocío no dudó en responderle justo antes de tomar la decisión final…





¿Qué os ha parecido la cita? ¿Y los comentarios de Pedro?

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Fuente: cuatro

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