La invasión de Rusia a Ucrania está siendo una verdadera atrocidad. Los muertos se cuentan por miles y el conflicto (a falta de una palabra mejor) parece lejos de estar llegando a su fin. Ya no es solo que Ucrania esté resistiendo como nadie habría podido predecir, sino que Rusia está intensificando sus ataques y, del otro lado, Occidente está respondiendo con durísimas sanciones económicas y un rearmamiento de la OTAN… y precisamente esto último ha puesto en alerta a Putin y, sobre todo, a su armamento nuclear.

Y es que al líder ruso ya se le está llenando la boca con su armamento de destrucción masiva. «Ordeno trasladar las fuerzas de disuasión de Rusia a un régimen de servicio especial», anunció el pasado sábado… y sí, ‘disuasión’ no es más que un eufemismo de ‘nuclear’.

Bomba de hidrógeno (1961)

Recordemos que Rusia es la primera potencia del mundo en armamento nuclear, teniendo a su disposición más de 6.200 cabezas nucleares, muchas de ellas ya completamente armadas para su uso tanto en armamento como en transporte. Y esto es una muy mala noticia.

Precisamente por todo esto, hoy intentaremos arrojar un poco de luz sobre este tema, más concretamente sobre el funcionamiento de una bomba nuclear es los posibles efectos que puede tener allá donde sea lanzada (cosa que, esperemos, no pase jamás).

Lo primero… ¿Qué es una bomba nuclear?

La clave de esta arma no es tanto la bomba en sí como la materia prima que se utiliza para su fabricación… y es aquí donde obtenemos una gran variedad posibles de armas nucleares: las bombas de fisión, las de fusión, las termonucleares o las las bombas del arcoíris o HEMP.

Precisamente este último tipo de bomba es la más destructiva, ya que explota en el cielo y cubre con una nube radioactiva la extensión de un continente entero. Esto provocaría en esa zona una auténtica catástrofe en todos los servicios esenciales: electricidad, agua potable, distribución alimentaria o comunicaciones, entre muchísimas otras cosas.

Ahora hablemos del tema clave: los megatones. Y es que una bomba atómica de un solo megatón ya es 80 veces más potente que la lanzada en Hiroshima… aunque es bastante menos potente que muchas otras bombas de este estilo que existen en la actualidad.

Consecuencias de la explosión

Una bomba de un megatón provocaría una ceguera inmediata a todas las personas que se encuentren en un radio de 21 kilómetros de la explosión, y hasta los 85 kilómetros podríamos ver graves casos de ceguera temporal. A los 11 kilómetros ya encontraríamos quemaduras de primer grado, mientras que, a 8 kilómetros, todos sufrirían quemaduras de primer grado.





Por poner un ejemplo, recurriremos a un cálculo realizado por El Economista en el que se especula con los daños que podría causar un hipotético impacto atómico en la capital de España.

Una bomba de estas características con una capacidad de 300 kilotones, en caso de caer en Madrid, podría ser verdaderamente devastadora. Estaríamos hablando de que, tan solo con le impacto, fallecerían unas 450.000 personas, a lo que habría que sumarle otras 800.000 personas con daños de diversas consideraciones (la mayoría, graves).

Ya no es solo la ceguera permanente producida por la explosión y las quemaduras de diversos grados, sino también la caída de edificaciones y el empuje del viento, que podría llegar a los 255 kilómetros por hora (y esto si estamos a unos 6-10 kilómetros de la explosión).

A todo esto, por supuesto, habría que sumarle la radiación, que acabaría produciendo en toda esa población una serie de daños irreversibles. No vamos a especular al respecto, pero solo tenéis que ver las secuelas de otros accidentes nucleares para entender la magnitud de esta tragedia.

¿Qué puede pasar?

Por suerte (si es que se puede hablar de tal cosa en estos casos), llegar a un escenario así es altamente improbable… y es aquí cuando entramos en una situación verdaderamente paradójica. Y es que cualquier gobierno de cualquier país que haga uso de este armamento, se enfrenta con casi total seguridad a lo que se conoce como la ‘destrucción mutua asegurada’: no hay ganadores, solo vencidos.

Una lluvia de misiles nucleares entre, por ejemplo, Rusia y los EE.UU., con total probabilidad, acabaría con la humanidad… y ese nivel de ‘suicidio colectivo’ es la mayor arma de disuasión que tenemos para este tipo de amenazas.

A vosotros, ¿Qué os ha parecido toda esta situación? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Sport, El Economista.

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