Hoy se marca en el calendario el quinto día de la invasión que Rusia ha iniciado sobre Ucrania. La batalla está siendo terrible y los muertos ya se cuentan por miles. El mundo contiene la respiración mientras llueven las balas y las sanciones económicas, mientras los principales actores de este terrible espectáculo siguen sin dar señales claras de qué dirección tomarán, porque parece que estamos llegando a un callejón sin salida.

Y sí, cuando hablamos de ‘protagonistas’, nos referimos casi en exclusiva a Vladímir Putin, el hombre que ha iniciado todo esto y que ahora, por lo visto, no sabe cómo lo parará.

Escalada en el conflicto

Cuando todo esto comenzó, Putin salió en televisión amenazando al resto del mundo: «La respuesta de Rusia será inmediata para quien intente ponernos obstáculos», asegurando que, quien intervenga, «enfrentará consecuencias más grandes de las que cualquiera que haya enfrentado en la historia». y todos supimos, en ese momento, a qué se refería. Y es que, recordemos, Rusia no es solo una de las 8 potencias nucleares del mundo, sino que es la que más cabezas nucleares acumula.

Estos cinco días, que ya parecen cinco meses (y ni pensar en cómo los están viviendo los ucranianos), se ha visto el precio que a Putin le está tocando pagar por todo esto, ya no solo por la férrea resistencia del pueblo ucraniano, sino también por parte de las sanciones que está imponiendo la UE y los EE.UU.

Hoy, de hecho, nos hemos despertado con la noticia de que la economía rusa está pendiendo de un hilo: la exclusión de varios bancos rusos del sistema SWIFT, la congelación de los activos externos del país y el desplome del rublo ha provocado que la economía de Rusia se vea arrastrada aun límite en el que nunca antes se había encontrado.

Ayer mismo, sin ir más lejos, delegaciones de los gobiernos rusos y ucranianos se reunieron en Bielorrusia para intentar una negociación que, según se ha sabido, no ha llegado a tan mal puerto como se podía prever y, quizá, se puedan llegar a algunos puntos en común.

Mientras tanto, la guerra sigue en las calles y los muertos se siguen contando por centenares. Una auténtica masacre que no tiene pinta de acabar en breve, ya que el ejército ruso continúa con su invasión en suelo ucraniano y, según las últimas informaciones, Kiev está cerca de acabar sitiada.

El botón nuclear, en alerta

Esta escalada provocó que, el pasado sábado, Putin, en pleno discurso, pronunciase las siguientes palabras: «Los países occidentales no solo están tomando medidas económicas hostiles contra nuestro país, sino que los líderes de los principales países de la OTAN están haciendo declaraciones agresivas sobre nosotros. Así que ordeno trasladar las fuerzas de disuasión de Rusia al modo de alerta máxima«… y sí, por ‘disuasión’ se refiere a las ‘armas nucleares’. Cuando se habla de ‘botón nuclear’, se habla precisamente de esto, de activar este tipo de protocolos de ataque/defensa.





Recordemos que Rusia tiene 6.255 cabezas nucleares, muchas de ellas ya dispuestas para entrar en combate. Que Putin decida utilizar este armamento es altamente improbable, ya no solo porque no se idearon para este tipo de situaciones, sino porque supondría lo que se conoce como la ‘destrucción mutua asegurada’.

Una lluvia de misiles nucleares por todo el mundo no haría más que acabar con la humanidad como la conocemos y, precisamente este es uno de los mayores mecanismos de disuasión que existen hacia este tipo de armamento. Es algo paradójico, pero así funciona la humanidad.

Vosotros, ¿qué pensáis de todo esto? 

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Fuente: El Mundo.

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