Gracias a redes sociales como Twitter, TikTok o Instagram, la sociedad cada vez está más concienciada de un montón de problemáticas que suceden día a día. Terminar con el acoso y con una infinidad de conductas machistas es la prioridad de muchas mujeres, que se tienen que enfrentar a este tipo de situaciones muy a menudo. Por suerte, aunque muy poco a poco, esto está empezando a cambiar.

Hace tan solo unos meses se viralizó en las redes un gesto con el que cualquier mujer que esté sufriendo acoso o una situación de violencia y se sienta en peligro puede pedir ayuda. Los medios se encargaron de difundir que el gesto con el puño cerrado y el dedo pulgar dentro, significa que esa persona siente que está en peligro. Aunque sin realizar este gesto, en los últimos días ha sucedido una historia que ha consternado a muchas personas.

«¿Quieres que intervengamos?», escribieron en la nota

Una joven de 18 años se encontraba por la noche en un Starbucks en Texas (Estados Unidos), cuando sucedió algo que captó toda la tención de los trabajadores del local. La chica estaba sola y, de repente, un señor se le acercó para intentar entablar conversación con ella. Los empleados percibieron que ella no estaba cómoda y que las intenciones del hombre no eran nada limpias. Todos estuvieron pensando en la mejor manera de ayudarle.

En un momento determinado, uno de los camareros le acercó un vaso a la chica que contenía un mensaje. «Mi hija de 18 años estaba sola en Starbucks la otra noche. Un hombre se acercó a ella y empezó a hablar con ella. Un camarero le dio un chocolate caliente extra que alguien olvidó recoger. ¡Qué agradecida estoy por la gente que cuida a otras personas!», contó la madre de la joven en sus redes sociales.

«¿Estás bien? ¿Quieres que intervengamos? Si es así, quita la tapa de la taza», fueron las palabras que uno de los empleados escribió en el vaso antes de entregárselo a la chica. Los trabajadores no le quitaron los ojos de encima por si en algún momento la chica necesitaba ayuda.

«Todos los empleados la estaban mirando», contó la madre de la joven

«Supongo que era muy ruidoso y estaba muy animado, ya sabes. Ella no se sintió intimidada por eso… Volteó y todos los empleados la estaban mirando, listos para ayudarla. Se sintió muy conmovida por eso«, contó la madre posteriormente en una entrevista al medio de comunicación News4 San Antonio.

«Nota secundaria: se sintió segura y no quitó la tapa, pero se lo hizo saber. Ella dijo que todo el equipo estaba cuidando de ella el resto del tiempo que estuvo allí. Gracias al equipo de Starbucks en Staples y SPID en Corpus Christi», terminó contando la madre en una publicación. La historia ha servido de ejemplo para muchas personas que han vivido historias parecidas en lugares públicos.





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Fuente: Milenio

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