Lo más probable es que todos los que estamos leyendo estas líneas, al pensar en los parques Disney, lo primero que nos venga a la cabeza es fantasía, diversión, infancia y júbilo; es lo normal y a lo que nos ha acostumbrado años viendo al ratón Mickey haciendo de las suyas en nuestras televisiones.

De la misma forma, ir a un parque de atracciones siempre es sinónimo de pasárselo bien. Es un sitio al que vamos a divertirnos y a liberar un poco de adrenalina sin darle muchas vueltas a nada (cuantos más problemas olvidemos durante esas horas, mejor).

Pero es que los parques Disney, a los que muchos han catalogado del ‘lugar más feliz del mundo’, también tienen un lado bastante oscuro (y no, no es porque tengan atracciones de Star Wars). Y es que hay muchas personas que, como última voluntad, eligen este sitio para descansar por el resto de la eternidad. Ahora lo entenderéis.

Felicidad para toda la eternidad

Los trabajadores de los parques Disney en los Estados Unidos tienen que hacer frente de forma recurrente a una cosa que, hasta hace poco, era considerada poco más que una leyenda urbana. Pero es muy real y los empleados de Disneyland (California) y Disneyworld (Florida) pueden dar buena fe de ello.

Y es que muchas personas acuden a estos parques con las cenizas de sus familiares con tal de esparcirlas en zonas clave del mismo. Esto, por lo general, responde a unas últimas voluntades del fallecido (que vaya última voluntad, también te digo).

Lugares predilectos

Lo peor de todo es que hay zonas concretas del parque en las que se concentra un mayor número de personas que van a arrojar las cenizas de sus seres queridos. El preferido, como muchos ya os habréis imaginado, es la Mansión Embrujada. Algo más abajo en el podio tenemos a, por ejemplo, la atracción de Piratas del Caribe o los jardines del Castillo de la Cenicienta. Hay gente que, ya en el culmen del mal rollo, opta por el foso que hay debajo del paseo de Dumbo.

Este caso quedó recogido en un artículo del 2018 del Wall Street Journal, en el que un empleado del parque aseguraba que «La Mansión Encantada probablemente tiene tantas cenizas humanas que ya ni siquiera es divertida».





La situación ha llegado a tal punto que incluso hay un protocolo interno entre los empleados de limpieza del parque para proceder a la hora de retirar las cenizas. Cuando un empleado se topa con unas cenizas esparcidas en algún punto del parque, tiene que comunicarse por radio siguiente el siguiente código: «HEPA cleanup».

Una vez activada la señal, un equipo cargado con una aspiradora especial con un sistema de filtración de partículas va hasta la zona para proceder a la limpieza. En ese momento también se procede al cierre de la atracción pertinente bajo la excusa de ‘falla técnica’. Una vez aspiradas las cenizas, se procede a la reapertura de la zona.

No creo que haga falta decirlo, pero esparcir las cenizas de nuestros difuntos en cualquier parque Disney esta prohibido. «Este tipo de comportamiento está estrictamente prohibido y es ilegal. Los visitantes que lo intenten serán escoltados hasta que abandonen el parque», aseguró la empresa en un comunicado (que, por lo visto, no ha servido para mucho).

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: SensaCine.

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