Es cierto que esta pandemia que todavía estamos dejando atrás ha afectado a todos los sectores de nuestra sociedad, pero también resulta evidente que hay uno que ha sufrido particularmente las embestidas del virus: el sector de la hostelería.

Y es que este es un sector que, cuando ya vamos a cumplir los dos años del inicio de la pandemia, todavía lucha por salir a flote. Los cierres, las restricciones sanitarias, los ERTEs y las duras situaciones de trabajo para los camareros, cocineros y demás personal.

Por suerte para toda nuestra sociedad (y para nuestra economía), la situación se está normalizando y ello comporta que se tengan que hacer nuevas incorporaciones para poder volver a aquellos índices de productividad que teníamos en la ‘antigua normalidad’. No es una situación fácil, pero lo cierto es que invita a un cierto optimismo. Y ahora, cualquier bocanada de aire fresco es bien recibida.

Pero es que todo esto no quita que el sector de la hostelería siga siendo uno de los que más situaciones de injusticia laboral presenta. Es algo que ya se daba antes y de lo que hay que hablar. Generalizar en estos términos es la mejor forma de ganarse enemigos, pero resulta innegable que las situaciones abusivas hacia algunos trabajadores de este sector siguen estando muy presente (y muy a nuestro pesar).

Aquí ya hemos podido ver muchos casos en los que trabajadores de la hostelería (da igual el puesto concreto) reciben sueldos de miseria, horarios laborales que superan con creces los límites de la legalidad y entrevistas en las que se supera cualquier ridículo. Y precisamente el caso que os traemos hoy es un ejemplo de esto último.

Un caso claro de discriminación

Lo que veremos a continuación es una conversación de WhatsApp entre el propietario de un local y una candidata al puesto que ofertan. Esto es algo relativamente común en la actualidad y puede servir como un primer filtro para el contratante (exponer condiciones y llegar a un acuerdo). Pero lo que aquí ocurre es de vergüenza.

Esta historia la hemos podido conocer gracias al usuario de Twitter @SoyCamarero, una cuenta encargada de visibilizar algunos de los abusos que se producen en el mundo de la hostelería.





Como podéis ver en la conversación, todo parece que va relativamente bien hasta que algo llama la atención del contratante: el hombre identifica que la mujer con la que está hablando podría tener hijos pequeños.

«Es que con varios camareras con niños pequeños siempre hemos tenido problemas y por lo tanto evito contratar a chicas con niños pequeños. Discúlpame, si este es tu caso, prefiero contratar a chicas sin niños. Lo siento. Un saludo».

La publicación, como ya os habréis podido imaginar, ha generado una gran controversia en redes sociales, acumulando ya casi 8.000 ‘me gusta’ y cientos de retweets. Mientras que la mayor parte de personas condena el criterio discriminatorio del propietario para descartar a la candidata, otras personas defienden su decisión alegando que ‘está en su derecho’.

Aquí os dejamos algunas de las reacciones:

 

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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