Pablo Díaz fue el último ganador del bote de Pasapalabra y, desde entonces, todo es una constante espera (y angustia). Orestes sigue luchando con fiereza por alzarse con la victoria, pero Jaime se ha revelado como un más que digno adversario y, de momento, ninguno de los dos ha conseguido hacerse con los 616.000 euros que ya van acumulados.

Resolver las 25 preguntas del rosco se antoja complicado para ambos, pero lo que es seguro es que, este pasado lunes, protagonizaron uno de los mejores y más tensos duelos que se recuerden en la historia del programa (con ganador inesperado incluido).

Orestes tuvo que comenzar respondiendo al Rosco, el número 84 para él y, para esto, disponía de 170 segundos de tiempo (nada mal). Consiguió acertar cinco del tirón y decidió pasar palabra para ver cómo se defendía su contrincante.

Jaime tenía algo menos de tiempo, 141 segundos, pero no por eso estaba dispuesto a dar menos guerra (más aun teniendo en cuenta que este se trataba de su Rosco número 66, que se dice pronto). Resolvió dos palabras y, ante la duda de la C, decidió pasarle la patata a su compañero.

El burgalés, en ese preciso momento, encadenó 9 aciertos seguidos, luego se llevó 6 más y, al contestar la Z, ya había dado una primera vuelta al Rosco con 21 aciertos, sin un solo fallo y con 54 segundos todavía en el contador; el bote se veía cada vez más cerca.

Jaime, por su parte, llegó a la Z con la nada desdeñable cantidad de 17 aciertos y 31 segundos en el contador. Lo tenía complicado, pero no imposible. Pero, en este punto, era imposible no desmoralizarse con la increíble racha que estaba llevando Orestes.

Aquí empezamos a vivir el típico toma y daca de ‘pasapalabras’ hasta que, finalmente, el onubense decidió plantarse en los 22 aciertos, dejando en manos de su compañero cómo se resolvería el asunto.

Orestes tenía el empate en la mano, pero había una pequeña duda que le rondaba la cabeza: «No sé lo que voy a hacer. Tengo una opción en la P y el gusanillo me dice que la tire, pero no las tengo todas conmigo», comentó nervioso el concursante, ya en la recta final del duelo y con todo por decidir.

La mala suerte hizo que Orestes fallase con la P, por lo que tenía que acertar sí o sí la X o la F para ahorrarse la Silla Azul del siguiente programa: «O me viene la Virgen a ver o no…», reconoció el concursante haciendo gala de su característico sentido del humor.

La alegría llegó cuando el de Burgos acertó la X en lo que era ya un salto de fe«He dicho la primera que me ha venido a la cabeza», aseguró tras llevarse el rosco de la jornada y mandar a Jaime a la prueba de eliminación del programa siguiente (así es este juego).

A vosotros, ¿qué os ha parecido este tenso encuentro? 

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Fuente: 20 minutos.

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