Este artículo podría acabar muy brevemente al exponer que no hay ningún tipo de evidencia científica que respalde el horóscopo (y nada que tenga que ver con la astrología en general), pero, como queremos rellenar más de un párrafo, hoy nos centraremos en los efectos psicológicos que hacen que nos sintamos identificados con las predicciones que hace el horóscopo de nosotros (y con las de otras técnicas adivinatorias en general). Y es que, como casi todo en este vida, el truco está en la mente.

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Te recomendamos que, si crees en el horóscopo y ahora mismo estás ofendido por lo que podamos decir, esperes a leer el artículo completo, porque ese enfado que sientes también tiene una explicación. Ahora lo verás.

Nuestro mayor enemigo, el Efecto Forer

Diversos estudios científicos han demostrado que, cuando se trata de ‘engañar’ a nuestro cerebro, no hay nada como una buena dosis de efecto Forer. Este efecto se basa en la demostración empírica de que las personas solemos identificarnos con descripciones de personalidad muy vagas e inespecíficas si se nos dice que esas descripciones están hechas a nuestra medida, para nosotros y solo para nosotros.

A finales de los años 40, el psicólogo Bertram R. Forer se propuso hacer un experimento con sus alumnos. Les pidió que rellenasen un test de personalidad y, posteriormente, les entregó una supuesta descripción de la personalidad de cada uno basada en lo que, evidentemente, habían contestado.

A continuación, les pidió que valorasen del 0 al 5 en qué medida se sentían identificados con lo que se decía de ellos en dicha descripción. El resultado promedio, un 4,2, demostró que Forer había estado muy acertado en sus lecturas… si es que hubiese hecho tal cosa.

Y es que lo que hizo el psicólogo en realidad fue dar a todos los alumnos una misma descripción construida en base a diversos horóscopos que había recortado de la prensa. El texto que había elaborado incluía afirmaciones muy vagas como “A veces eres extrovertido, afable y sociable pero otras veces eres introvertido, cauto y reservado” o “Aunque tienes defectos sueles ser capaz de compensarlos”; como veis, la cosa no podría ser más genérica.

Literalmente todos los alumnos habían recibido la misma descripción y todos, siendo completamente diferentes entre ellos y, por descontado, teniendo diferentes signos del zodíaco, se habían sentido mayormente identificados con la lectura de su personalidad. La estafa del horóscopo estaba asomando la cabecita.





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Nos creemos más aquello que nos dicen personas a las que consideramos expertas en un determinado campo y, por lo general, las frases ambiguas nos permiten adaptar de forma subjetiva la respuesta a lo que nosotros, en realidad, queremos escuchar. Si, además, los horóscopos nos dicen cosas mayormente positivas… ya hemos caído en la trampa.

La importancia del sesgo de confirmación

Y es que este sesgo es la clave para entender la mayoría de nuestras creencias. Consisten en la tendencia que tenemos a la hora de optar por información que, básicamente, confirma nuestras creencias previas, rechazando aquello que entre en conflicto. Cualquier hipótesis alternativa que nos contradiga, por lo general, es descartada de forma inmediata.

Así pues, cuando leemos el horóscopo o nos echan el Tarot, lo más probable es que nos quedemos con todas aquellas afirmaciones que respalden nuestros prejuicios y aquello que ya pensábamos ‘de casa’. Precisamente por eso, los ‘profesionales’ de estas pseudociencias tienen discursos y frases muy bien estudiadas para generar este efecto en la mente de sus clientes.

Nos sueltan una retahíla de ‘predicciones’ y descripciones de nuestra personalidad, las cuales son mayormente positivas (ha de haber negativas para que también resulte creíble), y nosotros nos quedamos con aquella que confirman la autoimagen que nos hemos formado. Todo aquello que consideramos que ‘acierta’, además, será recordado con mayor facilidad en el tiempo.

 

 

Antes de acabar, os dejamos con la astróloga más famosa de nuestro país:

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Psicología y Mente.

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