Hay historias tan siniestras que parecen sacadas directamente de las películas más negras de Hollywood. Todo comenzó con un llamado a la policía alertándola de un caso que parecía del todo inverosímil. Cuando se presentaron en el lugar, una casa en Carlise (Inglaterra), se toparon con un cobertizo, de esos de madera para guardar herramientas y, al abrirlo, encontraron dentro a un hombre que llevaba 40 años viviendo allí.

Toda esta pesadilla comenzó cuando aquel hombre era un adolescente de apenas 16 años. Mediante una operación organizada, Peter Swailes y su hijo, que se llamaba igual que él, atrajeron  al joven hasta su vivienda y lo ‘instalaron’ en ese pequeño rincón para que les trabajase como si de un esclavo se tratara. Muy de vez en cuando le pagaban unas 10 libras a modo casi de propina.

El hombre estuvo cuatro décadas en esta precaria situación, viviendo en un estado de secuestro casi inaudito en la sociedad moderna. «Nunca vi un caso de esclavitud moderna en el que la explotación haya tenido lugar durante tanto tiempo», explicó Martin Plimmer, oficial a cargo de la investigación.

El hombre fue descubierto en 2018, cuando tenía ya 58 años. Sus posesiones se limitaban a un poco de ropa, una cama sucia y un televisor. Los agentes que lo liberaron explicaron que «parecía un conejo aterrado» y que, al principio, no entendía nada de lo que estaba pasando.

Peter Swailes Jr. saliendo del Tribunal de la Corona de Carlisle

Plimmer señaló que las condiciones en las que había estado viviendo todo ese tiempo eran del todo inhumanas. El cobertizo apenas tenía una ventana y esta no podía cerrarse por completo, por lo que en invierno se helaba. Solo llevaba la ropa que tenía puesta y dormía en un colchón en el suelo. «No había calefacción y hacía mucho frío. Eran condiciones en las que ningún ser humano debería vivir», aseguró el investigador.

El hallazgo supuso, además de la liberación del hombre, la detención de Swailes padre, que por aquel entonces tenía 79 años, acusado de delitos de esclavitud. Seis meses después, en abril de 2019, su hijo también fue detenido acusado de los mismos cargos.

Los médicos que atendieron al hombre han estado todo este tiempo investigando cómo es posible que no intentase escapar. «Ha estado traumatizado durante tanto tiempo que será un proceso lento recuperar su confianza», explicó Plimmer a los medios. «Es un caso extremadamente triste y grave», aseguró.

Actualmente, el hombre vive en libertad en una vivienda subsidiada por el Gobierno, donde recibe tratamiento y asesoramiento del Estado para que, dentro de lo posible, pueda llevar una vida normal, recuperando algo de todo el tiempo que ha perdido.





El juicio a Peter Swailes e hijo se ha ido desarrollando lentamente. Los acusados negaron todas las acusaciones desde el principio, pero todo esto se vio interrumpido en septiembre del año pasado, ya que el padre falleció a la edad de 80 años. El hijo, de 56,ha tenido que enfrentarse en solitario a un juicio que se celebró este mismo mes de enero.

Swailes, con el objetivo de intentar conseguir una condena inferior, admitió haber explotado al trabajador y se declaró culpable del delito de esclavitud moderna.

«Esta fue una investigación realmente desgarradora. Es agradable ver que Swailes finalmente hizo lo correcto y se declaró culpable. Me gustaría destacar el trabajo de mis investigadores al abordar lo que ha sido una investigación muy compleja, que ha planteado numerosos desafíos en el camino».

Plimmer finalmente lamenta que la víctima vaya a quedar traumatizada de por vida, pero espera que, con la ayuda que le está ofreciendo el estado, pueda llegar a vivir en una cierta normalidad todos los años que le queden por delante.

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? 

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Fuente: La Vanguardia.

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