La tortilla de patatas es uno de los platos más famosos de nuestro país. Esta simple frase, en realidad, oculta un mundo de complejidad gastronómica, una realidad que es casi imposible de entender sin este alimento a base de huevo, patata y… ¿cebolla? ¿Jamón? Y es que, a partir de cierto punto de la receta, empieza el debate y, por lo tanto, se forman los bandos.

Hoy hablaremos del origen de este platillo sencillo, pero delicioso y, para eso, tenemos que viajar en el tiempo hasta el siglo XVIII, más concretamente hasta La Serena, Badajoz, donde se encontraron los primeros documentos en los que se hablaba de una tortilla de patatas.

Como os podréis imaginar, la receta original de este plato era bastante diferente a la que tenemos hoy en día… y no, no es la que tiene tu abuela en su libreta de recetas, pero tampoco es ni mínimamente parecida a la de Daviz Muñoz o a la de Ferran Adrià.

Así pues, ¿cómo es la primera receta de tortilla de patata de la que se tiene constancia?

Según Ana Cordero, autora del libro Historia de la tortilla de patatas, el origen concreto de este plato es Villanueva de la Serena en 1798. Vamos, que ya ha llovido bastante desde entonces.

En una entrevista para 20minutos, Cordero explicó que esté plato nació de la necesidad de alimentar a la gente en España durante el siglo XVIII, siglo en el que predominaba la hambruna y la miseria en nuestro país. José de Tena Godoy y Malfeito, hacendado extremeño, tenía un amigo, el Marqués de Robledo, y ambos se pusieron manos a la obra a mezclar ingredientes para dar con un plato muy económico, de fácil elaboración y que alimentase a la mayor cantidad de gente posible.

«En uno de esos experimentos terminaron mezclando harina de patata con harina de trigo, y en una de las ocasiones terminaron quitando el trigo y mezclando la harina de patata con huevo y lo frieron», explicó Ana, quien también señaló que, durante una parte del proceso, esta receta mezclaba patata y trigo y se cocinaba en el horno.

¿Por qué eliminaron el trigo de la receta? Pues porque, con el paso de los años, el precio de este empezó a subir, por lo que no quedó más remedio que quitarlo, dejar la harina de patata, el huevo y fue entonces cuando empezaron a freírlo todo en la sartén. «Hasta esa fecha se hacía con harina de trigo y de patata, pero no se freía, se horneaba. Esa fue la primera fórmula de la tortilla de patata documentada por el CSIC», explica la experta gastronómica.





La cosa siguió evolucionando. Se dejó de utilizar la patata rallada en harina y empezaron a trocearla en su lugar, mezclándola con huevo y un poco de sal. Como ya os podréis imaginar, esto revolucionó por completo el sabor de este plato que, además, se empezó a hacer frito y no al horno. Recordemos que, hasta este punto, ni rastro de la cebolla ni de ningún otro ingrediente. Todo ello vendría años más tarde.

En lo que a las cantidades de cada ingrediente se refiere, lo cierto es que no hay registros exactos, sobre todo en el tema del huevo, según señala Cordero. «En los documentos no se especifica la cantidad de huevo que se utilizaba, pero supongo que se haría ‘a ojo de buen cubero'», asegura la autora de Historia de la tortilla de patatas. «Antes huevos no faltaban, porque todos tenían gallinas en sus casas», matiza.

Nada de cebolla

Si es que por no tener, la receta original no tenía ni trozos de patata, mucho menos de cebolla, que era más difícil de conseguir. Si nos basamos en esto para zanjar el mítico debate, lo cierto es que los procebolla salen perdiendo… pero lo que yo me pregunto es: ¿Quién en su sano juicio prefiere renunciar al toque dulce de una buena cebolla? ¿La historia no está para que aprendamos de nuestros propios errores?

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: 20 minutos.

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