La conspiranoia se está apoderando de la humanidad. Vivimos en el momento de mayor avance tecnológico de toda la historia de la humanidad. Nunca habíamos estado tan conectados ni habíamos tenido tanto acceso a la información y, sin embargo, parece que cada vez estemos más desinformados. Terraplanistas, antivacunas, negacionistas y demás personas que enmascaran de rebeldía y de ‘nadar a contracorriente’ su ignorancia y sus ganas de formar parte de ‘algo más grande’. Pero lo cierto es que ese camino, por lo general, solo lleva a sitios ridículos (y, en ocasiones, peligrosos).

A principios del año pasado, con todo el tema de la borrasca Filomena, se popularizó mucho una teoría conspiranoica que defendía que la nieve no existía. Para ‘demostrarlo’, un montón de gente se grabó ‘quemándola’ durante unos segundos con un mechero, asegurando que las marcas negras que aparecían en la superficie de la nieve eran la prueba de que esta estaba hecha de plástico.

Efectivamente, aquello era una absoluta tontería y las marcas oscuras no eran más que los residuos de la combustión del mechero, pero aun así, hubo mucha gente que insistió en que los gobiernos, por el motivo que fuese, nos rociaban con nueve de mentira. ¿Crees que no puede haber una mayor ridiculez que esta? Pues agárrate a la silla.

Y es que, desde hace un tiempo, hay un movimiento conspiranoico que está cobrando mucha fuerza en los Estados Unidos: Birds aren’t real. ¿Qué es lo que defienden? Pues, como su propio nombre indica, que los pájaros no son reales y que no son más que un invento del gobierno para vigilarnos y controlarnos.

Un origen surrealista

Detrás de esta teoría está Peter McIndoe, un joven de 23 años que fundó el movimiento en 2017, pero que no ha sido hasta ahora que ha cobrado verdadera fuerza. Pero lo más interesante de todo esto es que el propio McIndoe sostiene que esta teoría es una locura y que, de hecho, nació como una forma de parodiar a los conspiranoicos… pero es que claro, estamos en los Estados Unidos y ahí todo se lo toman muy en serio.

Lo que nació como una parodia, con el tiempo, ha acabado convirtiéndose en una realidad para muchas personas que, actualmente, defienden esta teoría. Recordemos que el propio creador reconoció que era una broma para evidenciar lo estúpidos que somos a veces y el poco sentido crítico ante las fake news. Pues mucha gente, a pesar de esto, sigue defendiendo que los pájaros no existen. Make America great again.

A lo largo de todo este tiempo hemos podido ver en Internet ‘pruebas’ de que estos animalitos voladores, en realidad, son complejos robots del Gobierno de los Estados Unidos para espiar a su población. Como si tener acceso a todos nuestros aparatos tecnológicos no fuese suficiente.





Si es que, como podréis ver en las imágenes que os iremos dejando por el artículo, hay hasta esquemas de cómo son las ‘palomas robots’, armadas con cámaras y micrófonos. Surrealista.

La cosa ha llegado hasta el punto de que el Gobierno de los Estados Unidos se ha tenido que pronunciar al respecto: “Los pájaros son reales”, escribió la cuenta oficial de Twitter de la Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos. Recordemos que esto no es una película de Adam McKay, sino la vida real.

Os dejamos parte de una entrevista que le hizo el canal WREG News Channel 3 a Peter McIndoe:

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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