Llevamos unas semanas bastante complicadas con el tema de la pandemia. No es que las anteriores hayan sido mucho mejores (estos dos últimos años han sido una de cal y otra de gasolina), pero lo cierto es que, con las nuevas variantes, el número de contagios se ha disparado hasta cifras que no habíamos visto en toda esta oscura etapa.

Ómicron ya es parte de nuestra vida y nuestras conversaciones. Los positivos en covid-19 están hasta en la sopa y hacerse un test de antígenos ya se han convertido en el nuevo ‘voy a echarme un piti, ahora vuelvo’. Pero no todo son malas noticias.

Por los datos que se están recogiendo hasta el momento, todo apunta a que esta nueva variante, con un nombre tan  de fantasía, no es tan mortal como las anteriores. Es cierto que se contagia de forma más rápida, sí, pero la cantidad de ingresados en UCI (sobre todo aquellos con pauta de vacunación completa), dista mucho de la vista con anteriores variantes. Como siempre, el vaso medio lleno.

Muchas de las restricciones por el tema del virus se han reducido. Muchos países han llegado incluso a reducir los tiempos de cuarentena, aunque ello no implica que, en caso de caer infectado, puedas hacer vida normal: has de quedarte en casa y tomar todas las medidas sanitarias pertinentes.

A pesar de que toda esta normativa sigue vigente y, de hecho, lo ha estado de forma ininterrumpida durante todo este tiempo, hay personas asintomáticas que, a pesar de saber que están positivas, siguen haciendo vida normal, como si nada pasase en su organismo.

Este precisamente es el caso de la protagonista de nuestra historia de hoy, una pasajera de un avión que decidió saltarse a la torera las normas y viajar a sabiendas de que estaba contagiada con el virus, poniendo así en peligro a todas las personas que estaban con ella en cabina (por no hablar de todas con las que se hubiese podido cruzar de camino al avión).

Y ahora puede que os estéis preguntando: ¿Cómo se enteraron de que estaba positiva si no se lo había comunicado a nadie? Es ahí donde entra la maravilla de la casualidad que invade nuestros días.

El hombre que se sentaba justo detrás de ella (y que, por lo visto, es un poco cotilla), leyó una conversación en su móvil en la que le confesaba a alguien que era positiva en covid. “Tenemos covid, shh… Por eso volvemos a casa un día antes. En el avión…”, escribió la mujer ya sentada en su asiento dentro de la nave.





Sin poder creerse lo que estaba leyendo, el pasajero decidió sacarle una foto a lo que estaba viendo para tener una prueba. Poco después, compartió la imagen en forma de publicación en Reddit y, como ya os podréis imaginar, el debate estaba servido.

División de opiniones

Mientras que la gran mayoría de usuarios señalaron y criticaron la irresponsabilidad de la mujer, que puso en peligro a toda la tripulación, otras personas también criticaron la invasión de privacidad que había hecho el hombre al ‘espiar’ y fotografiar lo que era una conversación privada.

En lo que sí coincidieron la mayoría de usuarios es en que el hombre debería haber informado de la situación a las azafatas para que estas actuasen en consecuencia… y esto, por lo visto, no lo hizo.

De momento, se desconoce cómo acabó toda esta historia, ya que el usuario de la publicación original no ha dado más señales de vida.

 

 

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Fuente: El Huffpost.

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