Por mucho que las uvas, el cava barato y la serpentinas sigan siendo tradiciones a la hora de celebrar el Año Nuevo, no podemos obviar el hecho de que todo esto está a merced de la tradición que se ha instaurado a lo largo de esta última década: la de los vestidos de Cristina Pedroche para dar las campanadas. Y es que, cuando se acercan estas fechas, ya es casi deporte nacional ponerse a especular sobre cómo será el vestido que llevará la televisiva en ese momento tan concreto del año.

Este año, la octava ocasión en la que la Pedroche nos recibe en Nochevieja, las expectativas, como siempre, eran altísimas. El tema de las pelucas que había estado llevado la comediante a lo largo de las últimas semanas estaba generando mucha especulación y, como siempre, tendríamos que esperar hasta el tan ansiado momento para saber exactamente qué nos habían preparado.

Todo un ‘calvario’

El vestido era una auténtica locura: un vestido gris semitransparente con una especie de ‘alas’, unos zapatos que parecían sacados de una película de ciencia ficción de los años 20  y un casco metálico que ocultaba lo que parecía evidente: la calva de la presentadora.

Este pasado lunes, después de todo lo vito en fin de año, la presentadora acudió al programa en el que colabora, ‘Zapeando’, para que Dani Mateo le hiciese una breve entrevista en la que, básicamente, habló de cómo había sido todo el proceso de confección del vestido y, sobre todo, cómo habían conseguido ocultarlo hasta el último momento.

Según las propias palabras de la vallecana, su intención con este vestido era la de representar el renacer: «el renacer era lo que quería mostrar, representar. El renacer es posible y todo el mundo puede hacerlo las veces que sean necesarias», explicó en referencia a las alas de la capa.

El vestido, como era de esperar, ha sido el tema del fin de semana y, con las cosas buenas, también llegan las menos buenas y, ante las críticas, Cristina también lo tiene claro: «De verdad, que si les viene bien soltarlo, que lo suelten. Pero solo contra mí, que a mi equipo lo dejen tranquilito porque al final quien decide soy yo».

El tema de la calva

Sin duda, el tema más comentado de todo el conjunto del vestido fue la falsa calva que portó la presentadora a lo largo de la noche y que, por lo visto, fue responsabilidad de Josie, el diseñador responsable de la confección del estilismo:





«Cuando me enseñó el diseño, Josie me dijo que odiaba el pelo, que ahí no había manera de cuadrarlo. Me dijo que me lo tenía que cortar, que me tenía que rapar la parte de abajo y los nacimientos de las orejas. Sin embargo, hablando con caracterización, pensamos en esconder todo el pelo de forma natural y cuando lo vio le convenció. Además, es que si yo me rapo ahora mismo, lo normal es que mi cabeza no esté toda lisa o del mismo color, por lo que al final optamos por eso».

Según ha reconocido la madrileña, su intención y la de Josie era la de experimentar con algo completamente diferente e innovador con tal de divertirse y jugar con las expectativas de la gente, asegurando que su único objetivo es el de despertar un poco de felicidad e ilusión en los espectadores que decidiesen verla.

A vosotros, ¿Qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: AS.

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