Rosalía, por muy artista que sea, en ocasiones, la lía (toda esta frase está estructurada para hacer este chiste. Pedimos perdón a todo el mundo que se haya podido ofender por lo terriblemente malo que es). La catalana se ha ganado el cariño de medio mundo gracias a sus canciones, sus innovadores estilismos y sus uñas perfora-papeles higiénicos… pero eso no quita que, en ocasiones, como buena rebelde que es, se salte la ley (consciente o inconscientemente).

Lo ‘bueno’ de todo esto es que, en este lío legal, Rosalía no está sola, sino que la acompaña su actual pareja, el reguetonero Rauw Alejandro. ¿Se acabarán convirtiendo estos dos en los Bonnie y Clyde modernos? Es poco probable ya que, ahora sí fuera de bromas, el conflicto legal en el que se han metido es bastante burocrático.

La cuestión es que las autoridades puertorriqueñas están investigando un evento realizado presuntamente sin permiso el pasado 26 de diciembre en una barriada pública y en el que actuaron los dos artistas que, ahora, deben estar al teléfono con sus respectivos abogados (Por favor, evitar cualquier chiste con este oficio).

Gracias al programa ‘Ya son las ocho’, de Telecinco, pudimos ver algunas imágenes del concierto y, más concretamente, de los artistas sobre el escenario. Viendo esos clips, sorprende la cantidad de gente que había y lo bien montado que estaba todo el escenario… sobre todo teniendo en cuenta que, por lo visto, esto no estaba autorizado de ninguna forma.

Leticia Requejo, colaboradora del espacio de Telecinco, informó durante el programa de que se trataba de un concierto de Rauw en medio del cual este pidió a Rosalía que saliese al escenario. «El productor reconoce que se ha hecho sin ningún tipo de permiso», señala la periodista.

El diario El Mundo ya se ha hecho eco del comunicado de las autoridades puertorriqueñas en el que, básicamente, comunican que «ya se inició el proceso de citación y entrevistas a los posibles involucrados y todo aquel que haya participado, auspiciado o colaborado».

En el comunicado, además, se señala lo siguiente: «Un evento que no cuenta con el permiso para realizarse por parte de las autoridades pertinentes convierte el mismo en un acto ilegal. Eso implica que ningún comerciante, profesional, talento o equivalente puede prestar servicios en ese espacio o lugar».





Lo más probable es que esto acabe en una (cuantiosa) multa administrativa… y, sinceramente, esperamos que no vaya a más.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: 20 minutos.

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