‘First Dates’ es un programa en el que tienes dos cosas garantizadas: que vas a comer bien y que vas a ver de cerca a Matías Roure; solo por eso, ya vale la pena participar en este programa de Cuatro. Pero es que claro, también está el tema del amor y de encontrar a tu ‘media naranja’… y ahí la cosa ya se complica un poco más.

En la cita de hoy tenemos a Yaila, una camarera alicantina de 31 años con una fuerte personalidad. «Tengo tres títulos universitarios con los que hice muy buena trayectoria en Venezuela, pero ahora, en España, me he enamorado de la hostelería», reconocía esta mujer ‘de armas tomar’.

Ella se definía  así misma como una mujer muy alegre: «soy muy auténtica, muy genuina, muy sincera y todo con educación y respeto». Su mayor defecto, según ella, era que podía ser ‘bastante egocéntrica’. «Mis ambiciones no paran», reconocía.

En el otro lado de la mesa íbamos a tener a Marco Antonio, un comercial alicantino de 32 años de naturaleza alegre: «Intento reír todo lo que puedo reírme. Todo lo que me rodea es muy positivo, por lo que yo soy muy positivo», admitía en su presentación.

Las primeras impresiones entre ambos fueron tremendamente positivas. «Lo primero que vino a la cabeza cuando lo vi fue que era rubio y sus ojazos azules», reconoció Yaila, antes de admitir que también le gustaba que fuese alto: «así, cuando lo abrace, la cabeza queda a la altura del corazón».

En este primer encuentro, todavía en la barra del restaurante, salió por primera vez el tema del matrimonio de Marco Antonio, quien reconoció haber estado casado tres años con una mujer venezolana… aunque no entraron en detalles y, como siempre, ahí es donde se esconde el Diablo.

Ya en la mesa, la cena estaba yendo estupendamente. Ambos estaban muy contentos con la conversación y, concretamente Yaila, estaba encantada con la personalidad de su cita: «Mira hacia adelante, tiene muchas ambiciones, lo cual me hace saber que es una persona emprendedora, como yo», aseguraba en el privado.





Marco Antonio, por su parte, también estaba optimista con el devenir de la cita: «me parece una mujer muy interesante y muy echada para adelante», admitía. Entonces, llegó el tema con el que se torció todo.

Yaila le preguntó cuánto tiempo llevaba divorciado… y Marco Antonio le contestó que todavía estaba en ello. «Me está siendo un poquito complicado», admitía. «Estamos intentando llegar a un acuerdo para divorciarnos».

«Llámenme prejuiciosa, pero técnicamente está casado y yo con hombres casados no salgo», aseguraba Yaila en el confesionario. Y podemos decir que, aunque el resto de la cena siguió por buen camino, aquí la cosa ya estaba condenada.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: Mundo Deportivo.

SIGUE NUESTRO CANAL DE YOUTUBE: YO CONTROLO