Vivimos en la época de mayor acceso a la información de la historia de la humanidad. Podemos acceder a Internet hasta desde nuestra nevera y estamos a enciclopedias con millones de entradas a un solo click en el buscador; esto, que podría parecer algo incuestionablemente bueno, es en realidad un arma de doble filo.

Y es que la gran cantidad de información que se encuentra en Internet, la cual no siempre es fiable, sumado a las redes sociales, puede dar lugar a movimientos, ideologías o creencias que van en contra de la mismísima ciencia. La aparición de la epidemia es el perfecto ejemplo de esto gracias a la locura que se ha desatado entre los conspiranoicos y, en particular, entre los antivacunas.

Y es que, cuando compras ese tipo de discursos, abres la puerta a infinidad de locuras. De entre todos los temas favoritos de esta gente, el de la Tierra plana es uno de los más recurrentes.

Desde hace un montón de años existe un discurso que ha cobrado mucha fuerza en algunos foros de Internet y en algunos divulgadores pseudocientíficos de YouTube que defiende a ultranza que vivimos en un planeta que es completamente plano, y no esférico como nos indica la ciencia ‘convencional’.

Esto, que podría sonar como un auténtico disparate para la mayoría (sobre todo para aquellos que tengan una mínima noción en ciencias naturales), es algo que muchas personas se han creído hasta un nivel casi religioso.

Es cierto que hay personas que se han elaborado un discurso alrededor de esta creencia tan complejo que, en algunas ocasiones y ante personas no expertas en el tema, podrían pensar que llevan algo de razón (que no). Pero es que claro, luego tenemos razonamientos como el del protagonista de nuestra historia de hoy, que parece más un sketch de ‘Muchachada Nui’ que alguien que intenta demostrar científicamente un fenómeno.

Hace unos días, se viralizó en Twitter un vídeo en el que podíamos ver a un joven explicando los motivos por los que, según él, la Tierra efectivamente era plana y, sobre todo, argumentaba por que NO podía ser esférica. Y es de traca.

Sirviéndose de un balón del Betis para representar la Tierra y de una piedra para emular un avión, intentó iluminar nuestro conocimiento de una forma que, sinceramente, da más risa que otra cosa:

«Para empezar este experimento, hay que tener un poquito de teoría», explica justo al inicio del clip. Según vemos cómo avanza el vídeo, lo que empezamos a dudar es si él mismo conoce su propia teoría (por inventada que sea). El vídeo fue subido por @nyconene y no os lo podéis perder.

El pobre hombre intentó explicar varios temas de velocidades, de giros, de aviones yendo en dirección contraria, de geografía y demás, pero lo cierto es que, al acabar el vídeo, parecía que ni él tenía muy claro lo que nos acababa de contar: «Yo no soy un experto, pero nada más hay que calcular«. aseveraba al final del vídeo.

El clip ha sido todo un éxito en la red social del pajarito azul y, en este preciso momento, tan solo un día después de su publicación, ya supera de largo el medio millón de reproducciones. Además, acumula más de 11.000 ‘me gusta’ y otros tantos miles de compartidos. Y es que no es para menos.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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