A lo largo del año, son muchas las personas desaparecidas que la policía y las autoridades tratan de buscar. Por desgracia, hay países en los que la violencia callejera es más común de lo que pensamos y todos sabemos que hay zonas mucho más inseguras que otras. Lo cierto es que en España no estamos exentos de nada en cuanto al peligro que hay en calles y cada vez hay más concienciación con algunos temas de los que podemos llegar a ser víctimas.

Justo esto ha ocurrido en Chile, el país latinoamericano colindante con Bolivia, Argentina y Perú. Un hombre se encontraba en Puerto Alto (Santiago de Chile) cuando le sucedió la cosa más inesperada y terrible, a pesar de su sorprendente final. A veces, el ingenio puede llegar a librarnos de las situaciones más locas, aunque sabemos que en momentos de tensión los nervios pueden jugarnos una mala pasada.

Le llevaron a un descampado donde fue atado con cuerdas

El hombre, del que se desconoce su identidad, fue asaltado por un grupo de secuestradores encapuchados en mitad de una estación de servicio. Según informaron varios medios de comunicación, la víctima fue golpeada e increpada para que se subiese a un coche que no era el suyo. Un vez consiguieron meterle en el vehículo, le trasladaron hasta un descampado que se encontraba cerca de la zona.

Allí, sin quitarse ni un segundo los pasamontañas, le cubrieron la cabeza y le ataron las manos y los pies con cuerdas. Una vez tuvieron al hombre inmovilizado le explicaron que si quería salir con vida de allí tendría que cumplir con lo que le dijesen y ordenasen. La misión del secuestrado consistía en retirar del banco una importante suma de dinero del que se beneficiarían los dos asaltantes.

El hombre, sin pensárselo ni un solo minuto, aceptó temiendo por su integridad. Al día siguiente, los tres se trasladaron a una sucursal cercana donde realizarían la operación que daría por zanjado el asunto. La cantidad que tendría que sacar del banco era nada más y nada menos que 40 millones de pesos chilenos, pero los secuestradores no contaron la astucia y rapidez de su víctima.

Escribió en un cheque que tenía que entregar

Cuando el señor llegó a la taquilla tuvo que rellenar un cheque antes de que le diesen la cantidad económica que pidió. En ese momento, aprovechó para escribir en el talonario lo que le pondría directamente a salvo: «Ayúdeme. Me tienen amenazado». La persona que se encontraba en la ventanilla llamó a la policía en ese mismo momento.

Al poco tiempo la policía llegó a la sucursal para detener a los dos secuestradores. Consiguieron pillar rápidamente a uno de ellos, pero el otro intentó escaparse de la situación y salió huyendo. Al final, consiguieron detener al que faltaba y a la víctima la pusieron a salvo. Aunque por suerte no hubo ningún daño grave físico, se ha abierto una exhausta investigación sobre lo sucedido para dar fin de una vez por todas a estas situaciones.





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Fuente: UPSOCL

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