Sin duda, uno de los sectores más vapuleados por la pandemia en el mundo entero ha sido el de la hostelería. A pesar de que muchos negocios se han visto obligados a cerrar y a despedir a sus trabajadores, otras nuevas propuestas llegan para intentar quedarse en el difícil mundo de la restauración. Muchas veces nos ha pasado lo de ir paseando por un sitio y descubrir que los locales han cambiado y que ya no están las mismas cafeterías, panaderías o tiendas de ropa.

En los últimos tiempos esa sensación ha aumentado de manera evidente, pero poco a poco nuevas ofertas llegan a los barrios de la periferia o al centro de la ciudad. Es el caso de una panadería que se encuentra en Bellevue, una ciudad de Seattle, que acaba de abrir sus puertas. Por una cuestión de azar, el destino de este nuevo negocio ha cambiado casi de la noche a la mañana de manera totalmente inesperada.

«Eso está mal», le advirtió el empleado de la panadería

La panadería se llama The Omaha Bakery y entre todos sus empleados se encuentra Preston Rath, al joven que le ocurrió la sorprendente anécdota. El pasado 19 de noviembre, un cliente asistió al local para comprar unas empanadillas por un precio de 5 dólares exactamente. Cuando fue a pagar, Preston se dio cuenta de que había introducido una cantidad que un principio le pareció errónea.

«Le dije: Eso está mal, has puesto demasiada propina. Y él me dice: Si no le das a OK, voy a dar la vuelta y darle a OK'», recordaba el empleado sobre lo ocurrido con Nicholas, que así se llamaba el cliente. El generoso hombre le confirmó a Preston que no era ningún error y que su intención era exactamente esa: dejar nada más y nada menos que 2.000 dólares de propina. No era la primera vez que Nicholas visitaba la panadería, a pesar del poco tiempo que llevaba abierta ya se había convertido en uno de los clientes habituales.

La manera de contribuir al negocio y ayudar a su buen funcionamiento fue dejando esa cantidad elevada de propina que los trabajadores del local no podían creer. Todo el equipo de empleados, incluidos los jefes, quisieron agradecerle públicamente el importante gesto que había tenido con The Omaha Bakery.

La jefa repartirá la propina entre todos los trabajadores

A través de sus redes sociales, la panadería ha querido contar lo sucedido y miles de personas han compartido la bonita historia que habrá servido de empujón para todos los trabajadores. Además, la jefa ha querido contar que los 2.000 dólares se repartirán entre todos los empleados del local.

La jefa se llama, que se llama Michelle Kaiser, ha querido contar que la situación por la que estaba pasando el negocio no era la más fácil del mundo: «Él sabía que había sido un momento difícil por el Covid, que la gente tenía problemas en general. Se dio cuenta de que nuestro personal estaba trabajando muy, muy duro».





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Fuente: La Vanguardia

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