De pequeños nos insistían mucho con la caligrafía. A lo largo de toda la etapa escolar eran incontables las veces que te mandaban hacer los clásicos Cuadernos Rubio. Poco a poco ibas mejorando con la caligrafía y te exigían hacer las letras de una manera determinada. Había que juntar una tras otras y no podías dejarlas sueltas. Cuando ya tenías una letra legible, por fin estabas preparado para abandonar los cuadernillos e ir un poco más a la tuya.

Tanto les debió de marcar esta etapa a algunos que con el tiempo decidieron hacer justamente todo lo contrario. Si hay un gremio que ha conseguido ganarse la fama de tener la peor caligrafía de este mundo ese es sin duda el de los médicos. Siempre se ha comentado lo difícil que es desvelar sus recetas, sus apuntes o sus informes sobre cualquier paciente. Si te topas de nuevo con un papel escrito por tu médico, date por perdido.

Subió la foto de la receta a Twitter y recibió muchas respuestas

Julio es un farmacéutico que no tuvo más remedio que pedir ayuda en Twitter a todos sus seguidores para ver qué era lo que un médico le había recetado a uno de sus clientes. Esta persona acudió a una farmacia para intentar irse con el medicamento que le habían recitado, pero su gozo en un pozo. Se tuvo que dar la vuelta para su casa con las manos vacías.

«¿No os parecen una falta de respeto recetas tan ilegibles? PD: ¿Qué creéis que es?», son las palabras con las que Julio pidió ayuda a sus seguidores de la red social del pajarito. Quizás entre todos conseguirían descifrar el complicado enigma. En la imagen se pueden intuir que el farmacéutico recetado empezaba por la letras «S», pero tampoco se podía asegurar comprobando su ilegible caligrafía.

Además, en los comentarios de la publicación el farmacéutico quiso seguir explicando lo sucedido: «Le he preguntado directamente si tenía el informe en alguna plataforma, traía otra receta, y esa se leía mejor. La fecha de la receta parecía egipcio, no la pongo porque se ve colegiado y nombre. Esa sí se medio entendía bien».

Al final supieron de qué medicamento se trataba

En ese último comentario Julio añadió una nueva fotografía de otra receta en la que, sin ser la más legible, más o menos se podía entender el medicamento que su paciente necesitaba. Este segundo medicamento se trataba de Uronid 200. Ahora solo quedaba intentar averiguar el contenido de la primera receta que el médico le había recomendado.

Al final, otro usuario de la red social sugirió que en la primera receta podía poner «Simeticona». Se trata de un medicamento que se utiliza para reducir la hinchazón provocado por los gases. Poniéndole un poco de seriedad al asunto y dejando las bromas a parte, el farmacéutico quiso añadir: «Ese es el riesgo de tener que ‘interpretar’ una prescripción, cosa que no se debe hacer. Ante la duda, no se debe dispensar nada».





Por último, os dejamos con la cabecera de la exitosa serie ‘Farmacia de guardia’. ¡No podrás sacarte su música de la cabeza!

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Fuente: Huffington Post

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