Si hace unos años ya había comenzado a ser habitual pedir cosas por correo, después de la pandemia, esta ya se ha convertido en una práctica más de nuestro día a día. Entrar en algún comercio online, hacer nuestra compra y esperar en el salón de nuestra casa a que nos llegue. Pero es que claro, como todo en esta vida, esto tiene sus ventajas… y sus desventajas.

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No tienes que desplazarte a ningún sitio, puedes comprar en cualquier momento y te lo suben todo hasta la puerta de tu casa… pero también puedes acabar con una caja a tu nombre llena de aguacates. Ahora lo entenderéis.

Y es que, siempre que hagamos un pedido, sea de lo que sea, lo aconsejable es tachar nuestro nombre y dirección (y datos personales en general), de todas las cajas y sobres que vayamos a tirar a la basura. Puede que parezca una tontería, pero, de lo contrario, os puede pasar lo mismo que a la protagonista de nuestra historia de hoy.

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Ayu (@pnkVirus) recibió este pasado domingo un mensaje por WhatsApp de un número desconocido. Se trataba de una señora de Ávila que había encontrado un paquete a su nombre en un banco de un parque y no sabía qué hacer con él.

Lo más extraño de todo es que en el paquete figuraba que el pedido estaba pagado, además de la dirección y el nombre de la chica, por lo que no había ninguna duda de que era de ella… ¿Qué estaba pasando?

Ella, como podéis ver en las capturas de la conversación que compartió en Twitter, intentaba recordar si había hecho algún pedido y que, de alguna forma, se pudiera haber extraviado e ido a parar a un pueblo de Ávila, cosa bastante extraña ya que ella vive en Madrid.

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La clave estaba en que ella había realizado recientemente un pedido a Sephora. Se trataba de unas cremas y un champú que ya había recibido, por lo que un nuevo paquete no tenía ningún sentido para ella. ¿Le habrían mandado un paquete por duplicado? ¿Se trataría de unas muestras gratuitas? Era todo bastante extraño.

La cosa se complicaba por el hecho de que en aquel pequeño pueblo de Ávila no había oficina de correos y el cartero solo pasaba unos pocos días a la semana, por lo que mandarlo de vuelta era bastante complicado.

Viendo que no le quedaba otra opción para resolver el misterio, le pidió a la señora que abriese el paquete para ver lo que había dentro… y, cuando le mandó la foto del contenido, no se lo podía creer.

Y es que en la caja no había otra cosa que aguacates. Kilos de aguacates. ¿Será que Sephora se ha reconvertido en una frutería? ¿Un maquillaje hecho a base de productos DEMASIADO naturales? En ese momento, Ayu se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando.

Y es que ella, cuando le llegó el pedido, tiró la caja sin tachar sus datos personales, cosa que suele hacer pero que, en este caso, pasó por alto. Al tirar la caja directamente a la basura, es probable que alguien la encontrase y la usase para llevarse unos aguacates a su pueblo. En algún momento, tuvo que olvidárselos en algún lado y así fue como los encontró la señora, dando inicio a toda esta historia.

La tuitera dio las gracias a la señora por todo el malentendido y mandó un último mensaje: “Por favor, tachad vuestra dirección en los paquetes que tiréis a la basura o pueden acabar llenos de aguacates a vuestro nombre”, zanjó la nueva propietaria de una plantación de aguacates.

Y es que con los paquetes siempre nos podemos llevar una sorpresa como le sucedió a Raj en ‘The Big Bang Theory’:

A vosotros, ¿qué os ha parecido toda esta historia? ¿Alguna vez os ha pasado algo así? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: El Huffpost.

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