Jenna Maclean es una joven escocesa de 20 años que decidió someterse a un aumento de labios. Maclean, que trabaja como enfermera dental, estuvo barajando opciones (incluso la de su propio trabajo), pero al final optó la más económica que le costaba 130 libras en lugar de 500 que es lo habitual… y le acabó saliendo muy caro.

Un sueño de hace años

Maclean siempre había sentido inseguridad por el tamaño de sus labios: «Sentía que mis labios eran demasiado delgados. Empecé a utilizar apps que modifican tu rostro en todas mis fotos para que mis labios fueran más gruesos«.

La joven tenía muy claro que, en cuanto cumpliera los 18, se haría un relleno de labios: «Lo empecé a hacer siendo adolescente y a los 14 años tenía claro que en cuanto cumpliera los 18 me iba a rellenar los labios«. Así lo hizo en diciembre de 2020, justo antes de Navidad.

Empiezan los problemas

El procedimiento, según ha detallado Maclean, duró «15 minutos» y todo pareció que había salido bien hasta que, unos minutos después, sus labios empezaron a sangrar y endurecerse hasta el punto de no poder sonreír.

Y es que los problemas solo acababan de empezar: «Estaba tan avergonzada que me quedé con mi mascarilla durante todo el camino a casa. El sangrado se detuvo después de unos 20 minutos, pero luego mis labios comenzaron a ponerse muy duros y grumosos. Mi labio superior comenzó a sobresalir y cuando sonreía, bajaba y cubría mis dientes. Se veía un poco extraño, casi parecía que no tenía dientes«, explicó. En los días posteriores, tenía que beber con una pajita… Todo esto le creó más inseguridad a Maclean, que ni siquiera quiso tomarse fotos con su familia en Navidad.

Maclean pidió ayuda a su jefa, la doctora Rita Poddar, que logró disolver los rellenos anteriores y añadir unos nuevos en un procedimiento que se alargó 45 minutos. Afortunadamente, todo salió bien y Maclean consiguió sus labios soñados. «Se veían increíbles. Estoy muy feliz con el resultado, ha cambiado por completo mi confianza«, comenta.





Un mensaje para reflexionar

Maclean tuvo que pagar el procedimiento, pero le dieron un descuento por ser trabajadora de la empresa… pero reconoce que todos los costes extras «valieron la pena«.

«He aprendido de la forma más dura que recibes lo que pagas. Espero que la gente aprenda de mí a pensar antes de reservar. Si suena demasiado bien para ser cierto, probablemente lo sea. Si quieres hacerte un relleno de labios, acude a una clínica autorizada«.

Desgraciadamente no es la primera vez que ocurre algo así: recordemos el caso de Jessica Frozza, una joven influencer que se hizo una bichectomía y luego se arrepintió:

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Fuentes: thescottishsun metro upsocl

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