Anna llegaba al restaurante del amor de First Dates presentándose como una «romántica empedernida» reconociendo que le faltaba «su día vestida de blanco«. La barcelonesa, estudiante de un Máster en Sexología, se describía «cariñosa», «detallista» y «demasiado romántica» y buscaba a alguien como ella. «Detallista, romántica y comunicador. Si es guapo mejor«. ¿Cumpliría Sergio los requisitos? ¡Vamos a verlo!

Empieza la cita…

El barcelonés confesaba que «su gran pasión era el sexo» y, con tan solo ver a Anna, exclamaba: «Qué guapa, por dios, vaya equipo«. Eso iba a ser solo el principio…

Sergio explicaba que el perfil de Anna se ajustaba a sus gustos: «Me gustan altas, tipo azafatas. Como los maniquís de Mango, pero con un poco más de pecho. Por ejemplo, esta chica (Anna) iba muy bien dotada… Estaba muy bien», decía frente a las cámaras en otra sala.

Comentarios fuera de lugar

A Anna, lógicamente no le gustó la actitud que había tenido Sergio, que no paró de hacer comentarios durante toda la cita. «Creo que me ha mirado más las tetas que la cara, que me suele pasar, pero en un sitio así esperaba a alguien que me intentara conocer a mí, no a mi cuerpo».

Y es que Sergio parce que no estaba centrado al 100% en conocer a su cita, ya que no quitaba ojo a Lidia Torrent y le hacía comentarios: «¡Ay Lidia!» o «Lidia, por cierto, muy guapa». Anna se dio cuenta al momento: «creo que va tirando ficha a ver cuál pica, la que pique primero esa se lleva«. Él lo reconocía: «Soy un picaflor«.

Cuando Sergio prestaba atención a su cita, era para fijarse en sus pechos… e incluso le preguntó si se había operado. «¿Todo eso es tuyo? ¿En serio? ¡J**** qué rico!«, le decía.

Solo sexo, sexo y sexo

En otra sala, Sergio se dejaba llevar y venía arriba por completo: «Parecía una felina. Está guapísima. A mí me gusta que me arañen la espalda. Que luego tengas que ir a la mutua«, decía entre risas.





Más adelante, Sergio le preguntó por sus estudios y quiso indagar en qué estudiaba en el máster de Sexología. Aprovechando la ocasión, él le confesó que le gustaría tener una pareja liberal e incluso le propuso de ir un día a un sitio de intercambio de parejas y hacerle de guía, algo que a ella no le hacía mucha gracia. Y es que toda conversación giraba sobre lo mismo: el sexo.

Anna, al final, ya había visto cuáles eran las intenciones de Sergio: «De tan sexual, creo que es un poco salido. En la cita no hemos hablado de otra cosa que de lo que él quería sexualmente«.

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Fuente: Cuatro

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