Sacarse una ‘selfie’ es una de esas pequeñas cosas que ha llegado a nuestra sociedad para quedarse. Si el humano evoluciona en los próximos milenios, lo hará para que uno de sus brazos sea más alargado y no necesitemos un palo-selfie. Y es que todos los que estamos transitando sobre estas líneas, en un momento u otro, hemos caído en esta mortal práctica.

Puede que muchos de los selfies sean completamente inocuos: una foto en la que se nos marca más la papada y un paisaje de fondo; poco más. Pero, en ocasiones, la cosa se complica más de la cuenta y acabamos en el fondo de un precipicio o en las garras de un puma hambriento.

Hacer temeridades para sacar la mejor ‘selfie’ posible puede salirnos muy, pero que muy caro… y eso es lo que ha corroborado un estudio realizado por la Fundación iO, que ha registrado, desde el 2008, 379 muertes derivadas de esta práctica, es decir, una por semana. La mayoría de estas muertes tienen que ver con caídas desde grandes alturas, medios de transporte y ahogamientos; casi nada.

El estudio también ha revelado que la mayoría de estas muertes (una de cada tres) se producen en viajes, por lo que se dan bastantes coincidencias como un alto porcentaje de fallecidos en las cataratas del Niágara, el Glen Canyon, el charco de Burro, la playa de Penha o la catarata de Mlango, por mencionar solo algunos.

Pero lo más interesante de todo esto llega cuando hablamos de países. Y es que, en primer puesto y con mucha diferencia respecto al segundo, tenemos a la India, con 100 muertos por sacarse fotos ellos mismos mientras hacían alguna temeridad. En segundo puesto tenemos a los Estados Unidos, con 39 fallecimientos y, en tercera posición, a Rusia, con 33.

Pero es que para encontrar a España tenemos que irnos a la sexta posición, en la que empatamos con Australia con 15 muertes. Y es que, como bien sabréis, España es un país que vive en gran parte del turismo… y una cosa se correlaciona bastante con la otra.

De hecho, la última tragedia relacionada que tuvimos en España con esta práctica fue este mismo mes de septiembre, cuando una joven de 26 años se cayó desde el Castillo de Benidorm al intentar sacarse una selfie con una amiga. Lo que tendría que haber sido una foto rápida acabó en tragedia, y la joven se precipitó desde una altura de 20 metros por un acantilado hasta el mar. A pesar de que fue socorrida rápidamente, tras pasar unos días hospitalizada en estado crítico, falleció.





Este es un problema que ha aumentado muchísimo en los últimos años. No se trata de que cunda el pánico, pero sí es curioso que, en 2015, las muertes por selfie superasen a las muertes por ataque de tiburón: hay que tenerle más miedo a nuestro teléfono que al escualo.

Lo previsible es que, a medida que las redes sociales sigan adentrándose en nuestras vidas, este tipo de accidentes aumenten… y es que, en esta vida, nada sale gratis. En este sentido, lo único que podemos hacer es concienciar a la gente para que, en la medida de lo posible, tenga más cuidado y no se expongan a riesgos innecesarios.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿Qué pensáis de esta problemática? 

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.

Fuente: La Vanguardia.

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