Trabajar en el mundo de la hostelería puede ser una experiencia verdaderamente complicada. Ya no se trata solo de las intensas jornadas laborales o la exigencia física que se requiere, sino también del trato que, en ocasiones, reciben los trabajadores de este sector por parte de los clientes a los que atienden. Hoy veremos un lamentable caso que, por desgracia, no es tan poco habitual como nos gustaría pensar.

Una camarera que trabaja en un local de Hooters en los Estados Unidos vivió una experiencia verdaderamente horrible. Tras atender a una familia que acudió a comer a su local, la joven acabó llorando. ¿El motivo? Fueron tremendamente groseros con ella y, al marcharse, le dejaron una serie de mensajes insultantes en la cuenta que, ahora, ella ha mostrado en su perfil de TikTok.

«Básicamente, una chica con la que fui a la escuela secundaria, vino con su familia para celebrar el cumpleaños de su papá», empezó contando la joven en su perfil personal de TikTok.

«La mamá entró y dijo ‘tráenos Don Julio, hoy vamos a beber pero bien’. Yo les traje los chupitos. Los chupitos de Don Julio en mi trabajo cuestan 18 dólares (unos 15 euros) y terminaron pidiendo 25«, exponía la joven que, simplemente, siguió las directrices marcadas por el restaurante en el que trabajaba.

Por lo visto, toda la comida fue perfectamente bien, sin ningún contratiempo… hasta que llegó la hora de pedir la cuenta: la familia, formada por cinco adultos y cuatro niño, quedó escandalizada con el precio que se marcaba en el papel.

La madre, muy enfadada con la situación, le reclamó de malas formas a la camarera que la cuenta era ‘demasiado elevada’ y que la culpa era suya, ya que no les avisó de que iban a pagar tanto. «Ella me dijo ‘si me hubieras avisado de que la cuenta iba a ser tan alta, tal vez hubieras recibido una propina'», reclamó la clienta.

Mia no se dejó intimidar por los ataques de la madre y le dejó claro que ese no era su trabajo: ella solo atendía las mesas y, si quería vigilar lo que se gastaba, tendría que haber estado atenta ella.





Un acto despreciable

Tras un acalorado intercambio de palabras, la madre acabó pagando la cuenta, no sin antes derramar salsa de tomate por encima de la mesa y volcar todas las bebidas justo antes de salir del restaurante. Pero esto no fue todo.

Y es que, cuando la irrespetuosa e irresponsable familia abandonó el establecimiento, dejó la cuenta encima de la mesa y, en el apartado de propinas, escribieron «Que te jodan». Como añadido, dejaron unos cuantos dibujos insultantes que podéis ver en la imagen.

La camarera explicó en el vídeo que esta situación se le hizo emocionalmente insostenible, por lo que acabó bañada en lágrimas.

A vosotros, ¿Qué os ha parecido esta historia? ¿Alguna vez habéis vivido algo parecido en vuestros trabajos? 

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Fuente: 20 minutos.

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