A mucha gente le gusta descubrir nuevos sitios donde comer, desayunar o pasar un buen rato con los amigos. Cuando tienes dudas sobre si ir a un sitio o no, al final siempre acabas mirando las reseñas del local que la gente deja en internet. Si son positivas, seguramente te convencerán para ir en cuanto puedas y si son negativas, adiós muy buenas.

La cuenta de Twitter @soycamarero se ha convertido en toda referencia entre las personas que trabajan en el mundo de la hostelería. La de camarero es una de las profesiones peor valoradas por la sociedad, sin embargo suelen ser los que peor trato se llevan por parte de los clientes e incluso algunos jefes.

Una buena reseña se valora mucho en la hostelería

Prisas, malas maneras, horarios interminables y sueldos bastante mejorables, son solo algunas de las cosas que los camareros suelen tener que aguantar en su puesto de trabajo. Por eso, cuando algún cliente se porta bien o deja una buena reseña en los restaurantes y bares les parece todo un sueño.

Hace apenas unos días, el conocido twittero publicaba una reseña que le había llamado especialmente la atención. Acostumbrados a malas críticas y quejas, los comentarios positivos están más que cotizados en las distintas aplicaciones como Google o TipAdvisor, donde puedes dejar tu opinión de cualquier sitio que visites.

«Por favor, si hubiera algún premio a las reseñas más míticas e ingeniosas, ya tendríamos al ganador», escribía Soy Camarero al enseñar el divertido comentario de un cliente. «Se come muy bien», titulaba la opinión. El usuario expresó de la manera más ingeniosa su experiencia en un bar de playa: «Seamos sinceros. No vienes a este bar porque te hayas puesto gourmet», comenzaba la reseña.

Cuando parecía que la opinión iba a ser negativa, el cliente narraba su experiencia: «Vienes porque has salido de la playa tan tostado que solo te falta untarte Philadelphia. Tu suegra te mira con cara de tener hambre y espera que pagues tú por todos. Y encima la tía come con un cerdo adulto medio«.

El tono jocoso con el que escribía el cliente despistaba sobre si estaba contento o no con el servicio hasta que continuó contando: «Los bocadillos son como el antebrazo de Dwayne Johnson. El ‘Chivito’ se llama así porque si se llamara ‘El chivo’ sería un marrano adulto con trozo de pan a cada lado».

«La tapa de bravas es un plato hasta arriba… y la tapa de calamares da como para hacer cinco bocatas madrileños», afirmaba el cliente contento con la cantidad de comida que recibió. Al menos con hambre no se quedó: «Acabáis comiendo hasta sentiros como animales de granja y os vais que parece que acabas de pagar la hipoteca y con la suegra satisfactoriamente cebada».



«Se come MUY BIEN», terminaba el cliente

Jugando con la ambigüedad, el cliente terminaba así de dar su opinión: «Se come MUY BIEN. Fritangas muy generosas que bajar con siete danacoles». «Volveré sin duda», añadió despidiéndose.

El sitio tiene pinta de no ser el más sano del mundo pero seguramente sea uno de esos a los que volver, porque sabes que te vas a ir con el estómago lleno y el hambre más que saciada. El cliente puntuó al local con cuatro de cinco estrellas.

Suponemos que los trabajadores del local quedaron contentos con este cliente, que al menos no era Mister Bean:

Si os ha gustado este artículo recordad que más abajo podéis disfrutar de otros que, con casi total seguridad, os resultarán igualmente entretenidos… o eso esperamos, porque la verdad es que los hemos hecho con mucho cariño.