Austin Powers es una de las películas de humor más emblemáticas de los años 90. Se estrenó en 1997 y fue todo un éxito en taquilla hasta el punto de que catapultó a Mike Myers hasta lo más alto de su carrera cinematográfica (desde donde no tardaría en lanzarse de cabeza, pero eso es otro tema).

Muchos de los actores y actrices que salieron en aquella cinta consiguieron una cierta fama y emprendieron carreras de más o menos éxito, pero hubo uno en concreto al que la vida le dio unas cuantas sorpresas… y no precisamente positivas.

Joseph Son dio vida en la cinta a Random Task, un villano secundario en el film que acabó por quedarse en la retina de todos los espectadores. Pero si ha pasado a la historia no es por su implicación en la película, sino por los delitos que había cometido previamente en su vida.

Un pasado delictivo

Este hombre, en el pasado, fue miembro de una pandilla y, en la Navidad de 1990, junto con un compañero, atacó a una joven de 19 años. A pesar de que él consiguió esquivar a la ley durante unos cuantos años, acabó por sucumbir y la policía lo detuvo gracias a una prueba de ADN. Pero eso no fue todo ya que, años más tarde, acabaría con la vida de su compañero de celda. No volverá a ver la luz del día.

Joseph era un experto en artes marciales que, hasta su participación en Austin Powers, había estado colaborando en varias películas de acción. Pero es que el éxito no te libra de haber cometido atrocidades y, en 2008, Joseph fue detenido por unos actos de vandalismo que nada tenían que ver con sus anteriores delitos.

Son pidió clemencia, pero, para eso, tenía que entregar una prueba de ADN. Esto, que era algo más o menos protocolario, acabó por convertirse en una condena para el actor. Y es que los resultados del examen forense lo relacionaron con el ataque que había sufrido una joven casi 20 años en el pasado.



Un crimen del que no iba a librarse

Ahí todo cuadró: Joseph y su cómplice habían encañonado a una joven a la salida de su casa y la habían violado en repetidas ocasiones. Luego la torturaron y la amenazaron. ÉL no iba a librarse ya que toda la evidencia estaba en su contra y fue condenado a 227 años de prisión.

La declaración de la joven resultó verdaderamente escalofriante:

«Cuando iba a casa esa noche, era poco después de la medianoche, estaba entrando en mi edificio y noté que mi puerta estaba abierta de par en par. Estaba muy oscuro en el estacionamiento. Tomé a mi perro y lo metí dentro de mi chaqueta y luego lo abracé muy apretado porque hacía mucho frío afuera«, relató la joven ante la policía.

Ella, de alguna forma, notó algo extraño en aquella situación, como si alguien la estuviese observando. De la nada, alguien se le acercó rápidamente: «Disculpa, disculpa, estoy perdido. ¿Puedes ayudarme a encontrar dónde está la playa?», le cuestionó el extraño.

«Y luego aparece una segunda persona. Tenía un cigarrillo en la mano y lo veo en cámara lenta en mi cabeza; lo veo agitarlo y me dijo: ‘Mira dónde cae’. Y luego ¡BAM! Me detuvieron por delante y por detrás. Me apuntó con una pistola en la cabeza y me decía en mi oído: ‘Te voy a matar, te voy a arrojar por los acantilados, te voy a mutilar y a tirar por los acantilados’»

Ella luchó con todas sus fuerzas para poder sobrevivir y, de hecho, lo consiguió, pero pagando un muy alto precio. Por suerte, años más tarde, se hizo justicia y su atacante pagó con su libertad todo lo que le hizo.

Joseph está desde entonces en la prisión estatal de Wasco, donde, en 2011, se peleó con su compañero de celda, al que golpeó hasta la muerte, cosa por la que le cargaron 27 años más a una condena que, sí o sí, lo mantendrá el resto de su vida en la cárcel.

A vosotros, ¿qué os ha parecido la historia de Joseph Son? 

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Fuente: La Guía del Varón.