La Mansión Playboy es uno de los mayores emblemas de la cultura popular del siglo XX. Era la casa en la que vivía Hugh Hefner, el magnate propietario de la revista Playboy y que, durante décadas, creó un culto alrededor de su figura y su estilo de vida. Convivía con decenas de jóvenes modelos, la mayoría de las cuales habían posado para su revista; era un mundo de glamour, fama y excesos que, como veréis ahora, tenía más oscuros que claros.

Pronto se estrenará el documental Secrets of Playboy, desarrollado por A&E, pero, de momento, tenemos un adelanto con lo que ha podido recopilar el medio Toofab… y lo cierto es que las declaraciones de las inquilinas de la mansión son, como mínimo, impactantes.

Hablan las ‘conejitas’

Holly Madison fue una de las ‘conejitas’ más emblemáticas y, ahora, ha hablado con todo lujo de detalles sobre sus años entre esas cuatro paredes. «Era un lugar donde se usaba la manipulación para mantener a todas luchando por conservar su estatus en la casa», declaró la modelo que, según sus propias palabras, vivió todos esos años sumida en el miedo.

Otra de las míticas modelos que vivió en esa mansión fue Kendra Wilkinson, quien explicó que tenía impuesto un toque de queda: a determinada hora, tenía que volver sí o sí al recinto. Según cuenta, se vivía en una constante extorsión: si te ibas, no volvías.

Izabella St. James fue todavía más allá y habló directamente de la forma que, supuestamente, tenía Hefner de castigarlas o premiarlas: los viernes, cuando tenía que pagarles, les daba el dinero que él consideraba… por lo que más te valía haberte ‘portado bien’. Vivían en un clima completamente autoritario y tóxico.



«Hef siempre aprovechaba la ocasión para mencionar cualquier cosa que no le agradara en la relación. La mayoría de las quejas eran sobre la falta de armonía entre las novias, o tu falta de participación sexual en la relación», señaló la modelo.

Comer, por lo visto, tampoco era un momento para relajarse. «Si Hef no estaba contento con una chica, cambiaba la disposición de los asientos antes de la hora de comer», señaló la también exmodelo de Playboy Melissa Howe.

«Había tres mesas de comedor. En una habitación estaba la mesa superior de «Hef» donde todas querían sentarse, luego estaba la mesa familiar, que es la segunda mejor opción. Pero en otra habitación al lado de la cocina estaba la mesa para los invitados más humildes, los don nadie y las chicas que lo habían molestado», explicó la modelo.

Pero es que esta es solo la punta del iceberg: las modelos no podían llevar hombres a casa y ni pensar en eso de tener novio formal… ¡Ni siquiera amigos! Aquello, por, lo visto, era peor que una dictadura. Según la propia Howe, la seguridad de la mansión era tan estricta, que era «como estar en una prisión». Habrá que esperar al documental para hacernos una mejor idea de todo lo que ahí acontecía.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: 20 minutos.