Sufrir un robo puede ser un momento de lo más desagradable para cualquiera de nosotros. Se trata de una situación injusta en la que, en ocasiones, nuestra vida puede llegar a correr peligro. Pero claro, cuando te intenta robar el coche y tú eres un luchador profesional de UFC… pues puede que la cosa sea un poco diferente.

Exactamente esto fue lo que le pasó a Jordan Williams, quien tuvo que intervenir cuando, ante sus ojos, un ladrón intentó hacerse con si coche. Ya os podréis imaginar que el delincuente tuvo un final que, muy probablemente, no era capaz de prever cuando se despertó aquella mañana con ganas de delinquir.

Este luchador norteamericano de 30 años se encontraba conduciendo su querido vehículo cuando su estómago empezó a revolucionarse en su contra. Para calmar el hambre, paró en una carretera de Denver y entró en un establecimiento para comprar unos bocadillos.

El detalle es que, cuando bajó, dejó el coche en el parking encendido y con las puertas cerradas, pero sin el seguro puesto, por lo que podían abrirse desde fuera sin dificultad… y esta situación fue la que aprovechó otro hombre que pasaba por ahí para intentar hacerse con el medio de transporte.

Con él dentro de la tienda y con su Honda Civic recién comprado aparcado fuera, se empezó a mascar la tragedia. El ladrón estaba acechando por las inmediaciones del aparcamiento y, al ver su oportunidad, se lanzó de cabeza… sin saber que estaba a punto de llevarse una buena paliza.

Williams se percató de lo que estaba ocurriendo y salió disparado del local hacia su coche, donde interceptó al ladrón, que intentaba darse a la fuga, y, tras abrir la puerta del vehículo, le propinó unos cuantos rodillazos. El malhechor, por su parte, consiguió zafarse del luchador y salir corriendo de la zona, probablemente bastante dolorido.

Jordan publicó en su Instagram un vídeo en el que explicaba su versión sobre lo ocurrido: «Si os preguntáis por qué mi coche estaba encendido, es por la misma razón por la que él no pudo irse, ya que mi coche no funciona a menos que las llaves estén a 5 metros de distancia y las tengo siempre conmigo. Ojalá lo hubiera golpeado llevándolo al ‘clinch’ cuando lo saqué del coche. Di algunos rodillazos y golpes, pero me conformaré con recuperar mi coche. Aprendí la lección, y espero que él también la suya», señalaba.



Y lo más irónico de todo esto es que, al final, fue el luchador el que acabó por quedarse con un objeto de ladrón: su gorra. «¿Te olvidaste la gorra?», bromeaba Williams en una publicación en la que podíamos ver el complemento.

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? ¿Qué habríais hecho en esta misma situación?

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Fuente: La Vanguardia.